“Ni puñetera idea”

El problema más hondo que tiene España, creo, es esta derecha de siempre tan cainita, tan incapaz de soltar su rancio y secular lastre dogmático como de asumir que el régimen de Franco fue criminal, asesino e inmisericorde. Reconozcamos que no le es fácil admitir lo que saben los demás: que el caudillo fue la versión española de Hitler y Mussolini y la suya una dictadura nefasta contra la cual ETA –la ETA de entonces– tuvo el arrojo de emprender la lucha armada. Los del PP suelen decir que no tienen nada que ver con el franquismo, pero, quieran o no, llevan su impronta en la sangre, en los genes, en el pensamiento, en los tics pavlovianos… Y se olvidan sin problemas de las incontables víctimas de aquella maquinaria. La famosa frase de Mayor Oreja lo dijo todo. ¡Claro que él y sus afines vivieron el franquismo con “cierta placidez”!
Zapatero, al recordar el jueves pasado que todos los gobiernos de la democracia han luchado contra ETA, no añadió que, cuando el PSOE estaba en la oposición, colaboró lealmente en tal sentido, lo cual no fue el caso del PP. Podemos tener la seguridad de que las huestes gavioteriles harán todo lo posible a lo largo de las próximas semanas para que el fin de la violencia no beneficie en las urnas, como sería lógico, a los socialistas.
Rajoy está empeñado ahora en proyectar una imagen de moderación, dejando a sus subalternos, con Esteban González Pons a la cabeza, la tarea de mantener la campaña denigratoria y cizañera. Con su “ni puñetera idea” Pons se ha puesto al nivel rastrero de Mayor Oreja. Si yo tuviera influencia, empezaría ya a apelar al miedo.