Aquí no se fía

¿De qué está contento Rajoy?

Hay que tener la cara muy dura para decir, como ha dicho Mariano Rajoy, que está contento con los resultados de la última Encuesta de Problación Activa (EPA), conocida esta misma semana. Unos resultados que dinamitan el discurso de la recuperación al que se ha entregado el Gobierno y que ponen manifiesto la cruda realidad del empleo en nuestro país.

¿Acaso es para estar contento que, siete años después del inicio de la crisis, continúe la destrucción neta de puestos de trabajo? En el primer trimestre de 2014 se perdieron nada menos que 184.600 o, lo que es lo mismo, 2.000 diarios. Y eso en un periodo de crecimiento económico, del 0,4% concretamente, según los datos ofrecidos por el Banco de España.

¿Es para estar contento que tengamos 5.933.300 parados, 344.900 más que hace un año? A los que habría que añadir, además, los 424.000 ciudadanos que abandonaron su condición de activos entre enero y marzo, hartos de buscar infructuosamente trabajo o porque no han tenido más remedio que marcharse al extranjero en pos de las oportunidades que aquí no encuentran.

¿Es para estar contento que el 61,6% sean parados de larga duración? ¿O que 1.978.900 hogares tengan todos sus miembros sin empleo? ¿O que 736.900 familias, al menos oficialmente, no perciban ningún ingreso, ni siquiera procedente de los servicios públicos de protección social, tan denostados por la derecha?

¿Es para estar contento, en fin, el dramático deterioro que trimestre a trimestre refleja la EPA en las condiciones de trabajo? Sólo en el último año, desaparecieron 210.000 contratos indefinidos y hubo un aumento de 152.000 en los temporales. El número de empleos a tiempo completo bajó en 145.000, mientras subían en 55.700 los empleos por horas.

Sí, la EPA por la que Rajoy asegura sentirse tan contento deja a las claras que en España, pese a lo que intentan hacernos creer, cada vez trabajan menos personas y las que trabajan soportan una situación cada vez peor. La propaganda oficial puede decir lo que quiera, pero esta y no otra es la pura realidad.

Una realidad, por cierto, que tiene mucho que ver con la reforma laboral; ésa de la que Rajoy también ha dicho sentirse satisfecho y que, según Fátima Báñez, iba a traer "empleos de mejor calidad". Desde que entró en vigor, allá por el mes de febrero de 2012, se han ido al garete 814.000 puestos de trabajo y tenemos 265.000 parados más.

¿Es de eso de lo que está contento Rajoy? ¿Es ése el fruto que podemos esperar de sus políticas de recortes, que a día de hoy no han proporcionado a los españoles nada más que sufrimiento? ¿Para eso, por ejemplo, se han bajado las pensiones, se han dejado tiritando los presupuestos de educación o de sanidad y nos hemos gastado un dineral en el rescate de banca?

Puede que Rajoy esté contento, aunque en realidad yo no lo creo, porque nunca me ha parecido que tuviera un pelo de tonto. Lo que sí pienso es que nos toma por tontos a todos nosotros y que seguirá así hasta que las urnas le pasen factura por ello.
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