Aquí no se fía

La herencia recibida y la que van a dejar

Rajoy y su alegre muchachada llevan dos años y medio haciéndonos víctimas de tropelías sin cuento con el socorrido pretexto de la herencia recibida. Los recortes en sanidad, educación y dependencia, la pérdida del poder adquisitivo de las pensiones, el adelgazamiento de las prestaciones por desempleo, las subidas de impuestos... Todo eso –según ellos– es ajeno a la voluntad de los gobernantes del PP y se ha tenido que hacer por culpa de la pésima situación económica que en noviembre de 2011 les legó Zapatero.

Pero esa herencia, en la que tanto se escuda la derecha, amenaza con convertirse en un inocente juego de niños comparada con la que reciba quien le suceda en el poder. Aunque todavía queda más de un año para las próximas elecciones generales, hay datos objetivos que ya permiten hacerse una idea de esa gran mentira de la recuperación, proclamada a los cuatros vientos por la propaganda oficial. Y que desmontan esa imagen de gestores eficaces que llevan tiempo alimentando el PP y sus palmeros de siempre.

Veamos algunos ejemplos:

- Pese a los enormes sacrificios impuestos por Rajoy a los ciudadanos, so capa de que el Estado no debía gastar más de lo que ingresaba, la deuda pública está hoy en el nivel más alto de su historia. El denostado Zapatero la dejó en el 70% del PIB y a 31 de diciembre de 2013 estaba en el 93%; es decir, 23 puntos por encima. En dicho periodo, el dato por habitante pasó de 15.942 a 20.383 euros. Este año, la deuda pública sigue creciendo y a finales de marzo ascendía a 990.466 millones, equivalentes al 96,8% de la riqueza nacional.

- Las políticas de austeridad a ultranza tampoco han mejorado mucho la posición acreedora de los ayuntamientos, al menos en las capitales de provincia, donde reside un tercio de la población española. La deuda de esos municipios ha crecido un 10,59% durante los últimos tres años, pero en los que tienen alcaldes del PP la subida ha sido del 16,63%, seis puntos por encima de la media y casi el triple que en la decena de las grandes corporaciones que en mayo de 2011 quedaron en manos del PSOE.

- Para lo que sí han servido los recortes, al menos de momento, es para empobrecer a los españoles, cuya renta per capital retrocedió un 2,2% en los dos primeros años del mandato de Rajoy, a pesar del descenso de la población. No por casualidad, la caída fue mayor en el conjunto de las comunidades gobernadas por el PP, con un 2,5%. Dos destacados adalides de la austeridad, Ignacio González (Madrid) y María Dolores de Cospedal (Castilla-La Mancha), no salen bien parados en esta comparación, pues en sus regiones la renta per capita disminuyó aún más entre 2011 y 2013: un 2,7% y un 3% respectivamente.

Se podría hablar también de la destrucción de puestos de trabajo facilitada por la última reforma laboral; de la engañosa mejora de las últimas cifras de paro registrado, que reflejan un creciente desánimo entre quienes no acaban de encontrar empleo; del costosísimo rescate financiero, incapaz pese a todo de facilitar que fluya el crédito; del aumento de las desigualdades sociales en un país donde la recuperación de la que presume el Gobierno sólo ha llegado, de momento, a las clases altas, etcétera, etcétera, etcétera.

Pero aquellas tres pinceladas bastan para atisbar lo que aguarda a quien tome el testigo de Rajoy; porque, como no cambien mucho las cosas, al final puede resultar que, herencia por herencia, la suya sea peor.
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