Opinion · Aquí no se fía

El desastroso balance laboral de Rajoy

Pese a la albricias del Gobierno de Rajoy, los últimos datos de paro no son más que el fiel reflejo de los destrozos causados en el mercado laboral desde su infausta llegada al poder. Unos destrozos que se muestran con toda su crudeza a cualquiera que rasque la superficie de la información suministrada esta misma semana a bombo y platillo por el Ministerio de Empleo.

Aun aceptando que el número de personas inscritas en las oficinas del antiguo INEM (hoy SEPE) hubiera bajado en junio, lo cierto es que el paro registrado ha ido a peor desde el triunfo del PP en las generales de 2011. A finales del mes pasado había en esa situación 27.000 personas más que cuando Zapatero dejó la Moncloa, a pesar de la desbandada de inmigrantes y de españoles hacia otros países.

El partido que –según González Pons– aspiraba a crear tres millones y medio de empleos en la presente legislatura, lo que lleva en la mochila de momento son casi treinta parados más por día. Y eso sin contar a los que han abandonado las listas de demandantes de empleo, no porque lo hayan encontrado, sino porque simplemente han perdido toda esperanza de que estar en ellas sirva para algo.

El Ministerio de Empleo ha suministrado un dato todavía más revelador que el del SEPE: el de cotizantes a la Seguridad Social. En junio se contabilizaron 16.405.611; es decir, 1.027.550 menos de los que había en diciembre de 2011. Dos años y medio después de haber empezado a aplicarlas, he ahí el balance de las políticas del PP: un millón largo de puestos de trabajo destruidos.

Pero este dramático hecho es sólo uno de los efectos que han tenido sobre el mercado laboral las políticas de ajuste y los recortes de derechos a los trabajadores. También han traído un clamoroso empeoramiento de la condiciones del empleo, no sólo en materia retributiva (los costes laborales son ahora un 7,8% menores, según reconoció recientemente De Guindos), sino también en términos de estabilidad.

Un puñado de datos ilustran esta afirmación: al principio de la legislatura había 709.670 personas más apuntadas al Régimen General de la Seguridad Social. Sin embargo, el número de cotizantes que disfrutan de un contrato indefinido a tiempo completo ha bajado en 1.513.929, lo que da una muestra de hasta qué punto se ha sustituido empleo de calidad por empleo precario.

Sí, en números redondos, hay al menos 800.000 nuevos trabajadores que hacen lo mismo que quienes les precedieron, pero están en una situación más débil frente al empresario. Y, si nadie lo impide, me temo que esto no ha hecho más que empezar.
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