Aquí no se fía

Bajar ahora los impuestos sí es derechas

Después de habernos machacado sin miramientos con toda suerte de recortes injustos y crueles durante tres años, los dirigentes del PP se han propuesto engatusar a los ciudadanos para salvar los muebles en la gran traca electoral de 2015. Singularmente descarados se están mostrando en ese empeño –aparte del Gobierno– algunos barones regionales que temen perder el poder y que andan por ahí anunciando bajadas de impuestos con el único fin de granjearse la benevolencia de sus administrados.

El último en salir a la palestra ha sido el presidente de Extremadura, que gusta de presentarse como un verso suelto dentro del PP para no perder el incomprensible apoyo parlamentario de IU, pero que al final siempre hace políticas de derechas. José Antonio Monago, como antes Ignacio González en Madrid o Alberto Núñez Feijoo en Galicia, por poner sólo dos ejemplos, ha prometido ahorrar a los extremeños más de cien millones de euros mediante una pomposa "reforma fiscal integral", muy centrada en el IRPF, que entraría en vigor el año próximo.

Su plan era conocido, porque lo anunció a bombo y platillo en el último debate sobre el estado de la región, sólo que entonces tuvo menos repercusión mediática porque le robó protagonismo la fallida moción de censura presentada contra él por el socialista Guillermo Fernández Vara. En aquella ocasión, Monago cifró en cincuenta millones el impacto de la rebaja tributaria que se traía entre manos; pero, como las elecciones autonómicas están cada vez más cerca, ahora ha decidido jugarse el todo por el todo doblando la apuesta.

Según él, ese gesto es posible gracias al aumento de la recaudación que se ha detectado en los últimos meses y a los avances en la lucha contra el déficit, cuya consecuencia inmediata –aunque el presidente no lo diga– ha sido un clamoroso empeoramiento de todos los servicios públicos. Valga como muestra un botón: Extremadura es la comunidad que más ha disminuido el gasto sanitario desde 2010; nada menos que un 22,6%, por encima incluso de Castilla-La Mancha, donde campea María Dolores de Cospedal, que tiene fama de dura.

Esa dentellada al presupuesto de salud se ha llevado por delante a más de 600 profesionales, ha reducido la actividad asistencial y ha alargado las listas de espera. Pero Monago también ha dado hachazos a la enseñanza, que ha iniciado el curso con menos profesores, menos dinero para comedores y transporte escolar y menos becas, y ha dejado en la indigencia económica la aplicación de la ley de dependencia, como ha hecho el PP en toda España con la principal aportación de José Luis Rodríguez Zapatero al Estado del bienestar.

Que en tales circunstancias se reparta entre los contribuyentes un supuesto excedente de recaudación, en vez de dedicarlo a reparar los graves destrozos causados en los servicios sociales durante los años más duros de la crisis, sólo puede ocurrírsele a una mente rabiosamente liberal, en el peor sentido de la palabra. La misma mente que quiere convertir Extremadura en la región donde menos impuestos se paguen, quizás porque no se le ocurre nada mejor para bajar su tasa de paro del bochornoso 29,4% en que se encuentra.
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