Opinion · Aquí no se fía

Ayudas a las cajas y ayudas a la banca

Desde los bancos y sus aledaños nos han intentado vender la idea de que el costoso rescate financiero fue para evitar que la quiebra de las cajas de ahorros se llevara por delante todo el sistema. Pero eso, con ser verdad, no es toda la verdad. El rescate financiero (del ya nunca podrán recuperarse al menos 66.000 millones, según los últimos cálculos oficiales) sirvió también para engordar a la gran banca, que ahora es todavía más grande gracias al dinero de los contribuyentes.

Hay varios ejemplos que sostienen esta afirmación; pero probablemente baste con citar dos: la absorción de la CAM por el Sabadell y la de Unnim (fruto de la fusión de varias cajas catalanas) por el BBVA. Ambas se realizaron por las mismas fechas, entre 2011 y 2012, y estuvieron cubiertas por sendos esquemas de protección de activos (EPA), una especie de seguro con cargo al FROB, organismo que se nutre a su vez de fondos públicos.

Pues bien, las carteras protegidas de la CAM y de Unnim, una vez liquidadas, han arrojado pérdidas que superan los 15.000 millones de euros y una buena parte de ellos vamos a tener que pagarlos entre todos. El resto correrá por cuenta del Sabadell y del BBVA, pues no en vano son los principales beneficiarios de unas operaciones que les han permitido crecer mucho y en poco tiempo, al haberse hecho también con el negocio sano de las cajas afectadas.

La CAM no ha sido la única adquisición de Sabadell desde 2011: también se quedó con el Banco Gallego, con la actividad del Banco Mare Nostrum (BMN) en Cataluña y Aragón, así como con otros activos dentro y fuera de España. Pero todo suma. Tras  esas compras, su beneficio pasó de 235 a 805 millones de euros y su valor en Bolsa, de 4.000 a 9.000 millones Hoy es el quinto banco de España, sólo por detrás de Santander, BBVA, Caixabank y Bankia.

Unnim tampoco fue el único resto del naufragio de las cajas de ahorros que se adjudicó BBVA: en 2014 compró Catalunya Banc por 1.200 millones, después de que el Estado se gastara diez veces más en sanear la antigua Catalunya Caixa. Estas dos operaciones contribuyeron a que BBVA ganara más de 2.000 millones de euros en 2017, frente a los 969 de 2011, y a que su precio de mercado creciera casi un 50% (de 32.700 a 47.400 millones).

Movimientos como los mencionados han servido para salir del mal paso de la crisis financiera, sí; pero también han hecho realidad un viejo sueño de la banca: quitarse de en medio un duro competidor como las cajas de ahorros por el expeditivo procedimiento de comérselas. Y con una clara ventaja adicional: que la factura del festín la pagamos nosotros.

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