Opinion · Aquí no se fía

Abusos bancarios

Los abusos de la banca, a los que vienen poniendo coto de un tiempo a esta parte los tribunales, sólo pueden explicarse por la situación de inferioridad en que los ciudadanos corrientes se sienten cuando tratan con ella. Si no, ¿a cuento de qué iban a aguantar las intolerables condiciones que frecuentemente les exige desde la prepotencia propia de quien cree tener la sartén por el mango?

La mayor parte de esos abusos se materializaban con motivo de la operación financiera más importante para el común de las familias y en la que muy pocas se libran de pedir dinero prestado: la compra de una vivienda. Por fortuna, las cláusulas suelo -descaradamente favorables a las entidades financieras- y el pago de todos los gastos hipotecarios por cuenta de los deudores han pasado ya a la historia.

Sin embargo, esta semana se ha conocido una sentencia que confirma cómo la capacidad de la banca para exprimir a sus clientes es infinita. Se refiere a la obligación de los titulares de un crédito de abrir una cuenta en la entidad concesionaria -si no la tienen ya- para pasar por ella los correspondientes cargos. La Audiencia de Barcelona considera que esa imposición puede ser admisible por razones instrumentales, pero no así la costumbre de cobrar encima una comisión de mantenimiento.

El asunto tiene aún recorrido judicial y sus efectos económicos no alcanzan ni de lejos la importancia de otros pronunciamientos anteriores contra la banca. Lo que sí supone es una nueva mancha en la reputación de un sector que nunca se ha caracterizado -y menos en los últimos años- por su propensión a jugar limpio. ¿O acaso la comercialización de las preferentes, la salida a Bolsa de Bankia o las ampliaciones de capital que precedieron a la quiebra del Popular fueron ejemplos de buenas prácticas?

No es raro oír, en público y en privado, a altos ejecutivos que se quejan desconsoladamente de la «injusta» mala imagen de la banca. Que tiene mala imagen es verdad; que esa mala imagen sea injusta no lo creo, porque se la ha ganado a pulso ella y sólo ella. La banca es la que ha cometido los abusos; la banca no ha hecho nada por corregirlos hasta que ha intervenido la justicia y en algunos casos ni por ésas, y la banca todavía no ha pedido disculpas por ninguno. ¿Qué quieren, que pese a todo la queramos mucho?

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