Opinion · Puntadas sin hilo

Los bancos no tienen entrañas

 

Ni los tribunales tampoco.

Este artículo es una reedición íntegra del publicado el ocho de febrero bajo el título HIPOTECAS-BOMBA, con el siguiente añadido:

“Un nuevo auto judicial no permite saldar la hipoteca con la devolución del piso. La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Navarra obliga a pagar la diferencia entre lo adeudado y lo obtenido por la venta de la vivienda. Hace dos semanas la Sección Segunda sentenció justo lo contrario.”

Anteayer se celebró, en presencia del Rey, el 150 aniversario de la Ley Hipotecaria, publicada bajo Isabel II? ¿Es normal que una ley de hace 150 años rija los destinos de las hipotecas actuales? ¿No dice el Código Civil en su artículo 3 que “Las normas se interpretarán según…la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas…?”  ¿Es nuestra realidad social inmobiliaria de hoy igual a la de 1861? ¿Para cuándo es, si no, la aplicación de este artículo de nuestra ley principalísima, el Código Civil? ¿Por qué nuestros jueces son tan pusilánimes?

Texto 8 de febrero, HIPOTECAS-BOMBA:

Me voy a un convento: “La banca concedió 100.000 millones en hipotecas con alto riesgo de impago”. Pero ellos no pierden nada: si el hipotecado no paga, se quedan con todo su patrimonio presente y futuro hasta cubrir hipoteca e intereses, por mucho que la tasación haya sobrepasado el precio real del bien hipotecado. Por eso tienen, entre otras cosas, un millón de pisos. ¡Qué escarnio a los ciudadanos venidos en desventura a causa de la crisis!

¿O sea que nosotros hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ellos no? Ellos, con los sueldos multimillonarios de sus presidentes, consejeros-delegados, escandalosas e inmorales pensiones de jubilación, y sus numerosos consejeros fantásticamente remunerados por no hacer nada, ¿no tienen nada que ver en esto?

¿Los culpables somos nosotros, que no hemos hecho sino seguir la zanahoria del palo que nos ponían? ¿Ellos se quedan sin sanción alguna? ¡Pero qué broma es ésta!

Naturalmente que el Gobierno debía socorrerlos porque su hundimiento originaría mayores males a los ciudadanos. Pero no puede ser, la democracia no puede permitirlo, que se nos diga hasta la saciedad que los trabajadores cobran mucho, como hace el Gobernador del Banco de España, y nunca se diga que la codicia de los bancos y la clase financiera es infinita. ¿Tenemos que pagar su morosidad con el pretexto de que si no, quiebran? Dan ganas de decir, pues que quiebren.

Vivimos bajo la dictadura de los bancos, los bancos son nuestras cárceles. Ésta es una crisis de los bancos que pagamos todos, con los hipotecados a la cabeza y la angustia de futuros o posibles hipotecados. No hay derecho a que nos hagan vivir así. ¿Qué se puede hacer? Exigir a los bancos que soporten ellos sus deudas reduciendo sus beneficios, sin permitirles repercutir sobre nosotros su mala gestión.

Zapatero, al igual que los anteriores presidentes y con seguridad el siguiente, han ganado la batalla al Ejército con su moderación ejemplar, y la han perdido con la Iglesia y la Banca, las tres fuerzas fácticas de un país. Y en medio los culpables que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. ¡Ya está bien!