Opinion · Puntadas sin hilo

La sustitución de Zapatero

Es que ya da igual que se vaya como que se postule para una nueva candidatura. Y, en caso de retirada, sea quien sea el o la sustituto o sustituta. Aunque éstos formasen tándem. Cualquier supuesto es inútil.

El PSOE tiene dos obstáculos insalvables aun con Rubalcaba o Chacón como candidatos, como son el paro, y, especialmente que, en mi opinión, los electores no les perdonarían en modo alguno las medidas liberales o antisociales aprobadas por el Gobierno y que Rubalcaba y Chacón  apoyaron y a los que, por tanto, se les vería como continuadores de la política de Zapatero. Eso lo pagará el PSOE con sangre y votos. Y no resulta creíble pensar que Rubalcaba o Chacón iniciarían otro rumbo más concorde con lo que los posibles votantes del PSOE desean, y aunque la situación económica mejorase. Ésta es una herida de la que el PSOE tardará en curar. Y lo más lamentable será que todo ello ocurrirá sin mérito alguno de la Oposición. Perder frente a nadie, perder por tus propios errores. Y es que, cualesquiera los vientos de Europa, el PSOE tendrá que recobrar los valores socialdemócratas – que es lo más que se puede ceder – o no será. No digo que pasará a ser un partido residual, pero desde luego no será un partido determinante.

Una posibilidad de la que se habla es que el PSOE no permita que Zapatero abandone, pero no por admiración y lealtad, sino que le “obligue”  a continuar, para que sea cabeza responsable y visible del descalabro, tanto autonómico como municipal y, por descontado, en las elecciones generales ya próximas. Que beba el primero las heces del fracaso.

De cualquier modo, sí es conveniente que se solvente el acertijo de si se presenta o no. Esta incertidumbre ya se puede considerar estrategia fallida. Eso pasa por no acordar, al menos como costumbre política, que los mandatos presidenciales no puedan superar los ocho años, como si fuera Garoña. El PSOE tiene el don de hacer todo cuando no debe, que es una forma de entrar en el caos.

Me queda una duda sobre lo escrito: Si la situación económica mejorase perceptiblemente, e incluso el paro descendiese algo, ¿los electores le o les perdonarían la “traición” a los principios?