Puntadas sin hilo

Vomitiva campaña

 

¿Qué tal va la campaña? Porque yo cuando llegan las campañas creo que lo que hay que hacer es ignorarlas y dedicarse a leer, a escuchar música y si acaso ver a Paquirrín en Supervivientes en la tele, que es lo que hago yo.

Pero me dicen que está llegando a cimas de podredumbre, consiguiendo récords de repulsa ciudadana. A la gente le asquean. Es un deterioro tan brutal del la democracia que resultará difícil recuperen su confianza en ella, y prefieren permanecer en la decepción y en la indiferencia. Los políticos tienen que hacérselo mirar. Hasta el día 21 por la noche no pienso volver a la realidad de esto que llamamos España, y que siempre era nuestra querida España, como emocionaba, hace tanto tiempo ya, la cantante Cecilia.

No hay derecho a tener que soportar lo que nos hacen estos señores, que sacan a la luz sus más bajos instintos y pasiones. Son una fábrica de crear antidemócratas. Pero nada, aquí no pasa nada; estos señores tienen derecho de pernada sobre nosotros.

Mis vecinos, que son unos pesados, me informan de que Rajoy, el candidato anguila, está de picnic perenne y continúa con la obscenidad política de no contestar preguntas.  Yo creo que Rajoy es un videojuego.

Y también me comentan una joyita de la literatura política: Por lo visto, María Dolores de Cospedal dice que sus tres o cuatro sueldos, no sé, pero 240.000 euros, esto es, 40 millones de pesetas, es porque trabaja el doble que otros. ¡Gran consuelo para los cinco millones de españoles que no cobran nada porque no trabajan nada! También tiene que hacérselo mirar.

Y finalmente, el más avispado de los vecinos me cuenta el colmo de los colmos de los colmísimos de todo este escarnio: José Bono ha manifestado que parece que el PP tiene más ganas de acabar con Zapatero que con ETA. ¡Y es el Presidente del Congreso! Otro que tiene que hacérselo mirar.

Y para que nada falte, toda la derecha y hasta la propia Bildu acusando tácitamente de prevaricadores a los miembros del Tribunal Constitucional. Porque eso serían. Pero nada, tan frescos.

Retorno al ostracismo. Lo único que se me ocurre: Al PP le daría un pasmo si el candidato fuera Felipe González. Incluso con el simpático Aznar enfrente.

También yo tengo que hacérmelo mirar, no sé ustedes. Lo haré después de esta vomitiva campaña.