Puntadas sin hilo

¿Votaría usted al 15-M?

 

 

Vaya por delante que yo, sí. Con tres cositas que programasen y una miniorganización política, creo que muchísima gente les votaría.

Seguramente el número de descontentos existentes en España es enorme, seguramente más del cincuenta por ciento de los votantes. Ya sabemos que DU, es decir, Derecha Unida, es decir, el PP, son casi tantos, pero no más, están contentos con lo que les echen sus representantes. Pero los descontentos de izquierda, no. Aparte de estar desunidos y campar cada opción por sus propios y excluyentes lares, lo que ofrecen son variaciones sinfónico-políticas sobre lo mismo de siempre.

Lo mismo que DU vota lo que sea, sea cual sea el programa y sus cabecillas, incluso aunque fueran monigotes, al 15-M le votaría, creo, un ingente número de descontentos de la izquierda sinfónica y desafinada. Para su construcción de eso que parece que tanto les asusta podrían contratar a un asesor, a algún experto decente, por ejemplo, Gaspar Llamazares, eso, experto y decente, que seguro que aceptaría encantado, y así podría dejar de luchar por sobrevivir en el terreno pantanoso de IU. Sin que se constituyera en líder, claro es, he dicho asesor. Cargo al que se podría sumar alguno de los artistas e intelectuales de la ceja o no ceja, siempre como simples asesores, que podrían atraer votos indecisos.

La gente está harta del PSOE y de que se presuma que efectivamente va a ser más de lo mismo, aunque con distintos brebajes del mago-químico Rubalcaba. Los ecologistas son francotiradores de la política de la Naturaleza como Dios. E IU es un sí pero no, no pero sí. Son gallos cada uno en su corral. Pero resulta que en esto la antigüedad no es un grado. Hacen como que ignoran que, con la ley electoral que tenemos, tres más tres más uno no es igual a siete, sino a cinco, mientras que yendo en coalición es igual a ocho.

Los españoles de la derecha quieren cambiar. Pero los de izquierda también; quieren romper tradiciones de gastado uso. Ya digo, tres cositas, una oficinilla, y a navegar. Venga, chavales, animaos. No es tan difícil. La gente lo comprenderá, se les quitará el miedo a lo nuevo. No nos condenéis a más de lo mismo. Un nuevo mundo espera: el mundo que siempre anidó en los limpios de corazón, el mundo de las quimeras racionales y posibles, solo imposibles si no se intenta, el mundo que abomina de tanta prostitución política, el mundo de la no aceptación de la resignación.