Puntadas sin hilo

Las trincheras

Si se desea, se puede recurrir como excusa a ejemplos del vasto y basto refranero español, como El que no se consuela es porque no quiere o No hay mal que por bien no venga, y tantos otros, pero reconsiderándolo seriamente se puede afirmar que la muy previsible aplastante victoria del PP, a juzgar por las encuestas rigurosas de ayer, será muy positiva. Porque al tiempo que ocurra, habrá, ha, surgido una nueva fuerza social imparable, que no se concilia con las estructuras políticas eternas: el 15-M / 15-O.

A pesar de la indolencia y zanganería de los millones de ciudadanos cómodos que pasan de ello, y de todo, el 15-O se ha convertido en un movimiento submarino y volcánico, como el de la isla de El Hierro. No es el pataleo del conformismo y del fuego artificial de cierre de fiesta, sino que el 15-O es ya un volcán en ebullición, próximo a entrar en erupción.

El PSOE, reducido a escombros, ya no servirá como fuerza política, ni aun renovado, ni Izquierda Unida tampoco, por haberse alejado siempre de la realidad de la tierra en sus ansias de nostálgicos de lo imposible. Sus trincheras ya no valen, ni las de uno ni las de otro, ni las demás trincheritas políticas desperdigadas. Porque esto es una guerra, con nuevos sistemas y técnicas de combatir. Los desesperados, los disconformes, los honestos, ya no están con la tradición y traición de los partidos. Quieren participar y no valen cheques en blanco en una urna.

Ahora vienen tiempos de oprobio con la caverna en el Gobierno, mona aunque se vista de seda. Las diferencias y la injusticia entre los españoles se acentuarán. Será la impiedad moral y la falta de misericordia en la conducción política de España. Nunca la derecha habrá sido más derecha, con todo el espectro central, autonómico y municipal a su favor. Será el Titanic de España, mientras los músicos del PP interpretan con el bombo de Manolo La sinfonía de las gaviotas.

Pero el magma del volcán, sí, sí, ríanse, está ahí, ha nacido, ha despertado, y antes o después, más bien antes, comenzará a soltar la lava de la indignación hecha fuego, desde la trinchera inatacable de las redes sociales. Hoy ya no vale otra. Está muy bien que el PP gane con una humillante victoria, pero no para que el PSOE resurja de su escorial, sino para dar tiempo a que el bebé del 15-O tome la papilla que nos redima.

 

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Gota del día: ¿Jesucristo no era un indignado que cambió el mundo?