Puntadas sin hilo

Los imputados

 

 

En la incesante y nunca saciada antropofagia nacional, ahora le toca ser comido al exministro y actual diputado José Blanco.

Se le acusa de cohecho y tráfico de influencias por haber cobrado 200.000 euros para favorecer a un empresario gallego, y lo va a investigar el Tribunal Supremo, por su condición de aforado. Pero ya está condenado social y mediáticamente, sea cual sea el resultado de la investigación.

La presunción de inocencia es inexistente en el canibalismo patrio. En España, todo aquél que es imputado es culpable, y si los tribunales no lo declaran así, la decepción y la sospecha sustituyen a la sentencia. Urdangarin ya es culpable, José Bono también, aunque en el caso de este último el Tribunal Supremo haya declarado por seis veces su inocencia sobre el enriquecimiento ilícito del que se le acusaba.

Por supuesto que hay que investigar a José Blanco. Pero habrá que permitir que conozca el sumario, aún secreto, y que se defienda. Pero ya se le descalifica política y socialmente, y se reclama su dimisión de diputado, aun antes de ser citado, alegando que debe dar ejemplo. Yo he defendido docenas de veces, y al caso Camps me remito, que ello debe ocurrir cuando se abra juicio oral, si se abre y no antes, que es cuando la presunción de inocencia, de la que los españoles nos mofamos, se atenúa. Pero todo será estéril. Dará igual lo que diga el Tribunal Supremo, que solo será justo y creíble si le declara culpable, pero no si llegase a sobreseer el asunto. El sentimiento popular por una parte, y la insidia política por otra, lo cocinarán en el caldero amplísimo de la corrupción.

Urdangarin, al que se puede aplicar casi todo lo dicho anteriormente, entrará en el caldero de cocción el próximo 6 de febrero, ya bien maceradito. Ha sido citado para esa fecha como imputado. Los leños ya arden en la selva hispánica. Es el plato fuerte de este guiso, porque además de lo sabroso del guisado, se pretende poner en cuestión al Jefe máximo de la tribu, de quien el cocinado es yerno.

Los tres calderos del juez Garzón también se calientan un poco más retirados, hasta que desde mediados de enero el aceite hirviendo los ponga a punto para que el magistrado sea introducido en ellos, desnudo para escarnio del personal más retrógrado.

Ser imputado, ni siquiera procesado, simplemente llamado, constituye el nuevo estigma del descrédito, de difícil vacuna. Es el retorno al viejo refrán del Siglo de Oro de la indignidad de ‘Piensa mal, y acertarás’. Es el moderno sambenito de la incultura. Un retroceso histórico e inquisitorial contra el progreso de la Humanidad. Porque creer en la presunción de inocencia no significa ser débil con la exigencia de justicia, antes al contrario, significa que ésta será más cierta.  

 

 

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Gota del día: Rubalcaba ha presentado hoy su candidatura. Chacón lo hará la semana que viene. En medio del eufemismo del ‘debate de ideas’, ahora, inopinadamente, resulta que los dos son partidarios de primarias entre militantes y simpatizantes. Pero si se preguntara a estos militantes y simpatizantes ‘A quién preferiría usted como líder de PSOE, a Rubalcaba, a Chacón, o a ninguno de los dos’, ¿qué creen que contestarían?

 

Gota laboral: Imagino lo contentos que estarán los perceptores directos y los millones de trabajadores afectados del salario mínimo interprofesional que hayan votado al PP.  Uno de mis deseos de ayer ya no se ha cumplido: que Rajoy no fuera cruel.

Imagino que igual de contentos estarán los funcionarios a quienes se congelan salarios, así como los pensionistas a los que se sube un 1% frente a un IPC de al menos un 3,5%. ¡Eso sí es salero y justicia social en los recortes! Rajoy por chicuelinas, mientras los ricos se desternillan y aplauden.