Puntadas sin hilo

Mentiras y prostitución política

Por si ya eran pocas las descalificaciones, insidias, expresiones groseras, mentiras y delitos refugiados en inmunidades parlamentarias, ahora se abre la veda para acentuarlas con la convocatoria de las elecciones vascas y gallegas. Ya se sabe que en tiempo de elecciones la política se prostituye aún más. La primera muestra la ha facilitado el candidato del PNV, Íñigo Urkullu, al afirmar que teme lo que se pueda encontrar en los cajones. Es decir, se presupone que en todo caso quien ha estado en el poder ha actuado indecorosa y delictivamente. Ya antes había vertido la perla de que es demagogia que paguen más impuestos los que más ganan. El segundo apunte lo aporta el Presidente de la Xunta de Galicia, Núñez Feijóo, cuando sostiene que convoca las elecciones coincidentes con las vascas para ahorrar, cuando todo el mundo sabe que la causa es la certeza de que la situación económica del país va a empeorar gravemente y ello perjudicará al partido del Gobierno y a la propia Galicia si se posponen las elecciones a su calendario normal. Mentir con fines políticos. (¿Le habrá salido un quiste con Mario Conde, que parece que finalmente se presentará?)

De modo que preparémonos para ver y oír todo tipo se sapos y culebras, de aberraciones y disparates, de injurias y calumnias por aquello de conseguir votos. Igual que a los jugadores de fútbol los suspenden por uno o dos partidos cuando con frecuencia le llaman hijo de puta al árbitro o se cagan en su puta madre - dos en el último fin de semana -, a los políticos que difamen, mientan o se prostituyan en sus dichos y modales se les debería inhabilitar, siendo los electores los árbitros de los castigos. Pero desgraciadamente no es así y todo el mundo dirá lo que les salga de sus prostituidas mentes políticas. Es triste que los ciudadanos, todos o casi todos, sepan que se trata de descalificar al contrario antes que de exponer méritos propios y promesas creíbles. El descrédito de los políticos españoles en tiempo de elecciones es máximo, y lo peor es que los electores pican en el cebo del desbarre y la falsedad que les ofrecen, aceptándolo incluso con regocijo.

Y sin embargo, estas elecciones podrían y deberían constituir una prueba para conocer el efecto que la recesión económica está teniendo en esas dos comunidades, y de rechazo en las demás, a pesar de sus particularidades autonómicas, la tensión independentista en el caso vasco, y el conservadurismo y recelo del alma gallega en el otro caso. Pero no tendrían por qué ser incompatibles ambas pretensiones. Por eso, en lugar de perderse en abstracciones y generalidades, sería exigible que los partidos, todos, propusieran sus promesas de modo muy concreto, con simples enunciados, no más de 15, tanto las referentes a su Comunidad como a la política general, de forma que hasta los ciudadanos más despreocupados las entendiesen, y su garantía de cumplimiento fuese creíble. No lo harán, pero por favor no se prostituyan ni traten de prostituirnos a nosotros. Exigimos programas en 15 líneas precisas, sin rollos ni tochos, y con aval de cumplimiento. Sería una forma de regenerarse y recuperar crédito. Porque estamos hartos de ustedes y de sus engaños.

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Gotas del HORROR:
1. ¿Alguno de ustedes sería capaz de explicar la causa de que un padre asesine y queme a sus hijos de 6 y 2 años?

2. ¿Serán capaces los funcionarios de policía que hicieron el análisis en el laboratorio de dar explicaciones públicas del tremendo error? ¿Lo autorizará el Ministerio del Interior o se impondrá el silencio y el corporativismo?