Puntadas sin hilo

Reencarnación en vida

Como los cambios de pareja en los bailes o en la vida, todos los gobernantes y cargos públicos deberían imperiosamente cambiar su situación social y económica y pasar a engrosar las filas de los ciudadanos comunes y apaleados, y éstos pasar a ocupar por un tiempo que desconociesen la posición de aquéllos. Todos soñamos con ser lo que no somos y alguna vez el destino tendría que disculparse de las injusticias que comete. Al igual que en las películas en que el millonario se hace pasar por mendigo y cenicienta por princesa adinerada, pero de verdad. Una especie de reencarnación en vida.

Así, ¿qué pensaría y cómo actuaría Rajoy si se viese realmente convertido en jornalero del Sindicato Andaluz de Trabajadores que ‘asalta’ un supermercado?, ¿le parecería bien, lo encontraría justificado, llenaría y empujaría el carrito con brío solidario? Yo es que ya me lo imagino. ¿Iría Jorge Fernández, ministro del Interior, a rodear el Congreso el 25 y siguientes asumiendo las reivindicaciones de tantos ciudadanos asqueados de esto que llaman democracia? ¿Qué haría el Rey si se viese en la piel y mente de un parado de larguísima duración sin prestación alguna que ha echado varios currículos para cobrar los 400 euros, le gustaría el incógnito? ¿No debería María Dolores de Cospedal ser asistenta por hora a nueve euros la unidad y sin Seguridad Social? O Rubalcaba de pobre vergonzante en una esquina de mucho tránsito. O Botín de empleado de banca en una sucursal que cierra. O Rouco de chulo en un burdel de Santiago. ¿Qué haría en verdad un anarquista antisistema al frente del Gobierno cuando recibiese una llamada de Merkel y otra de Obama para que solicitase inmediatamente el rescate, no se pondría al teléfono diría que O.K.? ¿Qué decidiría un mileurista catalán sobre el pacto fiscal que supusiera la descompensación económica de España? ¿Querría un vasco abertzale ser el causante de una nueva guerra carlista? ¿Desearía Esperanza Aguirre prohibir el aborto y hacer que España no volviese a ser una, grande y libre? ¿Qué legislaría un maestro interino cuando comprobase que no había dinero para becas y más plazas, un ministro Sanidad vendió de un MIR agotado recortaría la sanidad hasta tales brutales extremos? ¿Qué impuestos subiría o bajaría alguien reencarnado en Montoro? ¿Qué pensarían Guindos, Gallardón O Ana Mato embarazada si fueran un negro africano que viaja en una patera o están al acecho para asaltar la valla de Melilla, o Soraya Sáenz de Santamaría fuera colaboradora de Sálvame de luxe? Aznar y Zapatero en la indigencia, sin dinero para pagar el colegio y la comida de sus hijos, todos los diputados y ejecutivos de bancos colaborando obligadamente en la extinción de incendios. Urdangarin de gorrilla recolector de propinas en un aparcamiento, todos los altos ex sin cobrar indemnización alguna, ningún cuadro de ministros que no lo pagase el ministro de su bolsillo, ningún pensionista jugando al tute, ningún descontento contento, ningún contento descontento, pero todos, todos, votando una nueva Constitución sin buenismos ni prebendas ni mentiras, sin la posibilidad de que unos ciudadanos exploten y menosprecien a otros.

Sí, todos soñamos con ser lo que no somos, pero ninguno somos lo que la cordura humana exigiría. Soñamos que somos distintos, aunque en realidad queremos ser como somos. Ciertamente el mundo no está hecho al revés, sino con lo más abyecto que Dios y el hombre imaginaron. Sería una cura de humildad, de sensatez y de comprensión para conocer el sufrimiento de los demás. Ya que no es posible, al menos deberían meditar sobre ello con honradez.