Puntadas sin hilo

Estamos todos en la ruina. ¿Qué podemos hacer?

Esto es una mierda. Mientras a unos les sale el dinero por las orejas, otros tienen que darse de baja de internet por no poder pagar la cuota; mientras a la directora del banco malo le ‘rebajan’ el sueldo a solo 500.000 euros, a otros les hacen contratos de un día como cajeras de supermercados.

Si por mí fuera, la revolución empezaba esta tarde. Pero nos tienen bien pillados. Estamos todos en la ruina, pero ¿qué podemos hacer? Nada. Protestar con cautela. Robar está prohibido aunque sea para dar de comer a tus hijos, y si te trincan vas para adentro. Trabajo ya sabe todo el mundo que no hay ni habrá. A los pensionistas están pensando en hacerles la cabronada de computarles para el cálculo toda la vida laboral y no los últimos 25 años, con lo que las cuantías de las pensiones perderán un 30%; hay dos millones de españoles que no tienen subvención alguna. Los comerciantes no venden... Ya conocen ustedes la retahíla de desgracias y no hay por qué repetirlas, baste decir que 21 millones de españoles están en situación precaria. A costa de que unos cuantos bastantes vivan opíparamente y ajenos. Mierda de país, mierda de políticos, son licencias expresivas de desahogo de fin de semana.

Asaltar bancos está penado, toda violencia está penada. La nuestra; la de ellos está autorizada. La violencia de hacer más pobre a la gente, la violencia de hacerla sufrir. Un tonto entiende que esto no es solución, pero ellos no lo entienden, se han agarrado al mantra de la austeridad, que se jodan los pobres, son escoria en los escoriales de la indignidad política.

Y lo más grave: ¿qué razones hay para que la derecha cambie de opinión y voto? Ninguna. Están blindados, son deterministas del destino, receptores de la bondad divina, miembros por nacimiento de una clase superior, hideputas del agravio y la sinrazón., España limita al norte con la insensibilidad social, España, una nueva cuneta de muertos sin enterrar. España, una apariencia de país, un cadalso, un infierno de desharrapados, millones de ojos en lágrimas y penurias, cobaya de la Europa merkeliana. Y encima nos hacen culpables. Rajoy y su camarilla obediente. España, el fin de la historia. El principio de un recuerdo. Yo, definitivamente, abogo por la salida del euro y de la Unión Europea, definitivamente abogo por ser un paisito decente y lógico, un paisito que nazca desde cero, sin hundirnos más en la mierda. Yo es que soy de pueblo.