Puntadas sin hilo

La luna de Catalunya

Me da a mí la impresión de que a la gente de España, eso que llaman el pueblo llano y no exaltado, le resulta indiferente que Catalunya se independice o no. Que hagan lo que quieran. Sobre todo ahora, que el frente soberanista ha ganado las elecciones. Pero es una pesadez continuar con esta discrepancia durante más años. Veremos, pues, si en la cara oculta de la luna de Catalunya se esconde en realidad ese deseo de separarse y hacerse mayores. Pero no más amagos y no dar. Veremos también si las fuerzas centrales del Estado utilizan su artillería legal para intentar impedirlo con una interpretación sui generis y monocorde del concepto de democracia.

Tengo también la impresión de que los españoles sinceros desean que en cualquier caso sea todo o nada. O independencia completa o quedarse como están, si acaso con unas gotas de mejora económica.

Porque de lo que más impresión tengo es que a los españoles todos, catalanes incluidos, lo que verdaderamente preocupa es el naufragio vital en el que estamos metidos. La gente, creo yo, sigue sin entender qué gravísimo pecado han cometido para este empobrecimiento que nos desequilibra física y sentimentalmente. Sigue sin entender este desmán mundial y nacional de una crisis absurda.

Tengo la impresión de que la gente lo que quiere es que se reordene el Estado, que se reforme la envejecida y gastada Constitución, que los políticos se regeneren, que la justicia sea un hecho cierto, que los bancos dejen de ser cuevas de desalmados, que se aclare ante el pueblo si queremos seguir siendo católicos, europeos y monárquicos, y si todos los españoles, con catalanes incluidos o no, pueden tener una vida decente, alejada de la actual miseria intelectual y económica. Ningún español humillado por otro.

Tengo también la impresión de que no confían en sus rectores políticos, y desean partir de cero, también con catalanes o sin ellos, porque no lloraremos una lágrima por su ausencia. Tengo la impresión de que lo que los españoles quieren es que se constituya España, agradecidos a ésta que hemos tenido durante 35 años, pero que ya no nos sirve. Tengo la impresión de que los que se queden lo que quieren es establecer unas nuevas normas para el juego de la vida. Tengo la impresión de que no desean guillotinas, pero tengo la impresión de que ya no desean más látigos ni esclavitudes.

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Conocidos ya oficialmente los resultados, estimo que se pueden extraer estas conclusiones:

1.- Casi un 70% de participación para unas elecciones normales es realmente buena, pero para unas elecciones con un trasfondo independentista, es un porcentaje corto. Lo lógico es que hubiera votado al menos un 80% y la población se hubiera volcado.

2.- Además, los no soberanistas representan casi la mitad de los votantes. Con lo que el independentismo queda condenado al fracaso. Y la posibilidad de plantearlo queda reducida a cero. Siempre en mi opinión, claro

3. Los catalanes no han permanecido indiferentes y han hecho pagar a CIU los recortes sociales y económicos, así como las sospechas de corrupción.

4. La espectacular subida de Esquerra Republicana de Catalunya tensa y enrabieta la situación.

5.- Previsiblemente esta tensión se acabará en dos años, cuando se llegue a la conclusión de que se saque más dinero, y se abandone la situación creada, porque no habrá movimientos sociales decisorios, y la aspiración se reducirá a un núcleo económico e intelectual.

6.- En tal sentido, puede concluirse que, aun habiendo triunfado numéricamente, el soberanismo ha fracasado para un larguísimo tiempo.

7.- ¿Aún no ha dimitido Artur Mas?

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Gota de la FIABILIDAD POLÍTICA: ¿Recuerdan ustedes la cantidad de veces que los señores Rajoy y Guindos nos dijeron que para el rescate bancario no nos impondrían condiciones? Bueno, pues para darnos los primeros 35.000 millones de euros, Europa exige 8.000 despidos en Bankia y Novagalicia.

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Gota PLACENTERA: ¡Qué gusto que ya no se preste el menor caso a cualquier comunicado de ETA, como el que presentó ayer para el ‘fin del conflicto’!