Puntadas sin hilo

La resignación de los esclavos

El mundo se divide entre los que tienen trabajo y los que no. No existe divisoria más lacerante. Ni ricos y pobres, creyentes y no creyentes, independentistas o no, corruptos o no, derecha o izquierda, nada hay que degrade tanto la normalidad mental y social del ser humano como tener o no tener trabajo. El que no tiene trabajo es víctima del que lo tiene.

¿Cómo podemos ser tan ruines que nos ocupemos de otras cuestiones? Cada vez que sale la cifra mensual del paro es un puñetazo a nuestra conciencia, pero que dura una mañana. Luego pasa a ser una cifra de estadística, pero los nuevos parados comienzan a ahogarse en el oprobio al que los condenamos. Todos somos culpables por creer las patrañas que nos cuentan los dirigentes políticos y económicos, tanto del país como de Europa como del resto del mundo. ¿Alguien comprende o se cree en verdad la paradoja de que para crear empleo hay que dejar sin empleo a cientos de miles de trabajadores, que nunca más serán felices? ¿Alguien se cree la burda teoría de que ello es preciso para crecer y ser competitivos y que cuando crezcamos al 2% se volverá a crear empleo? ¿Es que acaso vamos a crecer sometiendo a la población a una penuria vital, por qué vamos a crecer, en qué? Lo único que crece es la desesperación, y, desgraciadamente, la resignación. La resignación de los esclavos en que cada mes convertimos a miles de conciudadanos. España es ya una democracia de esclavos. No solo porque los que tienen trabajo lo son con las condiciones impuestas, sino porque los que no lo tienen entran en el pozo de los desafectos y la desconsideración política y social.

Hace falta ser ignorantes, por no decir burros, para que, se crezca lo que se crezca en el improbable supuesto de que ello ocurra, el desempleo continuará al no arbitrar y crear nuevas modalidades de trabajo y profesión por olvidar las pautas del desarrollo tecnológico mundial. Tenemos unos políticos garbanceros, hipócritas y clasista que no se ocupan del verdadero trasfondo y solo siguen la pantomima de la implacable y cruel economía capitalista, y abandonan y olvidan y no plantean el único camino de salvación; la soberbia y la vanidad se lo impiden: el pacto nacional por el empleo. Con el que hay y con el que podría haber. Urgentísimo y exclusivo. Este mes hay 75.000 nuevos esclavos mendicantes en España, pero, probablemente, cuando este articulillo aparezca ya no serán sino una sombra, un suma y sigue en el olvido y la pena fingida. Puerca España. ¿Los que tenemos trabajo no vamos a ser capaces de sacar de la desolación y la humillación a los que no lo tienen?