Puntadas sin hilo

La fianza de Ferrán

Hace muchísimos años, un extraordinario juez amigo, ahora ya jubilado, me explicó: si se pone una fianza que no se puede pagar, ¿para qué se pone? Veremos si Díaz Ferrán la puede prestar o no. Veremos si algún banco o caja le avala. Y sobre todo veremos en cuánto le rebajan posteriormente los 30 millones de euros que acaban de imponerle.

En cualquier caso me parece una decisión desacertada, porque la pueda, y quiera, prestar o no, estimo que debería haberse decretado la prisión provisional incondicional sin fianza. No por la alarma social, que con tanta frecuencia se alega, sino por la posibilidad de destruir pruebas, así como el riesgo de fuga, por mucha presentación en el juzgado que se exija o mucho pasaporte que le retengan. Esos dos motivos son fundamentales en las decisiones a tomar por los jueces.

Cierto que se debe ser cauto al decretar prisiones a causa de los posibles daños si en su día la sentencia absuelve al encausado, pero cierto también que si se pone una fianza de tamaña cuantía, quiere ello decir que el juez estima que las acusaciones son sólidas y relevantes, y en ningún caso sería temerario o prevaricador tomar la decisión de encarcelamiento. Máxime cuando el Fiscal había pedido la prisión incondicional sin fianza.

Insisto en que la alarma social, propensa a la condena fácil, no debe ser la guía necesaria para privar preventivamente de libertad a un ciudadano. Pero temo que la posibilidad de eludir la prisión con la cuantía de fianza señalada, incremente el descontento y desconfianza de los ciudadanos en la justicia ante los graves delitos anunciados.

Veremos si mi viejo amigo tenía razón o no.

Y veremos también qué acuerda el juez sobre los otros imputados, colaboradores de Ferrán y peces menos gordos.

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Como el pajarito ya está en la jaula, creemos que no hay más pajaritos. Lo insólito es que, con un patrimonio oficial de 5,6 millones, debe a los bancos 413 millones de euros. Ya se sabe que la estructura legal española no permite perseguir con eficacia a los responsables de los bancos. Pero también se sabe que la mayor parte del dinero europeo destinado al rescate de bancos y cajas no se recuperará. Por lo que lo pagará el Estado, es decir, los ciudadanos. Y resulta inaudito que Bruselas, con Joaquín Almunia al frente, no exija la disolución de los los bancos o cajas afectados o establezca un control que pida responsabilidades por mala gestión y desmanes, como pueden ser los millones concedidos en préstamos extraños y tan generosos a quien por dos veces fue presidente de la patronal CEOE. Connivencias capitalistas. Pajaritos y pajarracos.