Puntadas sin hilo

La cuevita de la izquierda

Decididamente el PSOE no tiene arreglo. No saben cómo ahuyentar a posibles votantes. La vicesecretaria general, Elena Valenciano, dice que ‘hay que huir de la cuevita de la izquierda porque es atractiva para lamerse las heridas, pero aleja de las mayorías’. Esto significa una declaración oficiosa de que el PSOE abandona el intento de representar al socialismo democrático, renunciando a sus principios básicos mínimos para pasar a integrarse en un centrismo aséptico y complaciente. Descanse en paz, pues. La verdadera izquierda tiene el camino despejado.

No habla doña Elena de marcharse ella y todos los cargos directivos, con el Secretario General a la cabeza, y dar paso a nuevos aires. No, no; ellos son los elegidos por la Historia y el destino, aunque lleven al partido a la merma continua e irrecuperable. Como todos los políticos, alegan el tiempo para reestructurarse, no van a dejar al partido en la estacada traumática. No se pueden hacer las cosas precipitadamente. Coartada para al final ser ellos mismos los candidatos. ¿Pero no se dan cuenta del daño que están haciendo al partido y al país?

Queda la duda de si lo dicen y hacen para agarrarse al cargo o porque sinceramente se creen conductores de la salvación. No se paran a pensar qué razones hay para creerles de nuevo. Y ése es el problema. Hagan lo que hagan están condenados a que los ciudadanos no les crean, pues éstos ni siquiera dirán lo mismo que los descontentos de la derecha pura: les seguimos votando porque los otros son peores. No: los posibles votantes socialistas no les votarán, se abstendrán o votarán a otros partidos de más raigambre de izquierda. ¿Por qué voy a creer yo a Rubalcaba? Por un lado afirma que radicalizará sus postulados, y por otro que se debe huir de la cuevita porque en ella no está la posibilidad de ganar. Se trata de ganar a costa de lo que sea, incluso de la decencia. Pero nunca podrán quitarse de encima la losa, justa o injusta, de por qué harían ahora lo que no hicieron cuando podían. Por mucho sofisma que argumenten. La gente no quiere saber nada del pasado, ni en personas ni en decisiones. Desean borrar todo vestigio. Lo consideran traición.

La cuevita es la esperanza. Ni siquiera son capaces de pergeñar cinco líneas maestras de proyecto y promesas. Necesitan tiempo para meditarlas. Meditar lo elemental, lo que se sabe de carrerilla. Pues sepan que en la cuevita hay una luz espléndida y millones de personas están esperando que el mundo y la izquierda que dicen representar se renueven y adecenten. Sin revoluciones, sin rupturas de sistemas; solo con la pureza de intenciones. Lejos de las mayorías que pregona Valenciano, las mayorías de las connivencias, las renuncias, los lavados de cara y los más de lo mismo. Triste PSOE éste, que perpetúa y acompaña el tambaleante desguace de España. El PSOE se ha convertido en el eco filtrado del PP, en su espejo cóncavo, en la otra cara de la misma moneda, en su pareja de baile. Y encima detesta las cuevitas de la izquierda.

Doña Elena, tres preguntitas de prueba: 1. ¿Nacionalizarían ustedes los servicios básicos esenciales para que los ciudadanos puedan vivir aceptablemente? 2. ¿Establecerían una Ley Electoral sin trampas ni amaños? 3. ¿Denunciarían sin excusa alguna los Acuerdos con la Santa Sede? No se enfade, doña Elena, los lectores a lo mejor le hacen otras preguntitas.

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Gota MORALIZANTE: El PP, con su director espiritual y de buenas costumbres Gallardón al mando, revisará la edad para trabajar, casarse y tener sexo. ¿Qué edad o edades determinarían ustedes?

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Gota CORTANTE: Una empresa de Madrid comercializa réplicas de la guillotina como medida de protesta. Los artefactos se venden sin cuchilla. Como soy un pusilánime, pregunto: ¿Es correcta esta comercialización?