Puntadas sin hilo

La primera noticia del año

Tres amigos tres me llamaron ayer tarde indignados por lo del nombramiento de Rato como miembro del Consejo Asesor de Telefónica para Europa y Latinoamérica. ¡Esto no puede ser, exclamaban, es una vergüenza, este tío que por donde ha pasado no ha dejado más que pésima gestión y malos recuerdos, el último Bankia! Bah, no tiene tanta importancia, le contesté a uno, total solo va a cobrar 200.000 euros de dietas sin dedicación exclusiva. Lo de Telefónica no tiene nombre, no hace más que alcahuetadas y favores con su larga lista de colocados ‘interesados’. ¡Y con el beneplácito del Gobierno, que es lo peor, porque, aunque ya no tenga la acción de oro con derecho a veto, si quiere la hunde. Telefónica, una cosa que era de los españoles. Privatizar un servicio de estas características trae estas consecuencias! Bueno, que todo lo grave que ocurra en el año sea eso.

¡Pero si es que coincide con lo de Baltar y sus cacicadas en la Diputación de Ourense! ¡El fiscal es un ingenuo si cree que lo van a condenar por haber nombrado a dedo a 115 funcionarios para que patrocinasen a su hijo como sucesor en la Diputación, como así ocurrió!

¡Todo esto es un escándalo!, bramaban, ¡porque ¿qué me dices de la querella que le han puesto a Rajoy, a cuatro ministros y a 63 diputados por cobrar dietas de desplazamiento y vivienda residiendo en Madrid? Son ganas de perder el tiempo, ¿se cree alguien que esa querella va a prosperar?, ni la admitirán a trámite, y no por culpa de los jueces, que hacen lo que dicen las leyes que hacen los que luego se aprovechan!

¡Jo, qué tarde! Porque a continuación me telefoneó otro amigo excitado con el desprecio que les había hecho Rajoy a los engañados de las preferentes diciéndoles que hoy había ido a Santiago a otra cosa y por eso no les contestaba qué le parecía que el alcalde hubiera sido imputado por tráfico de influencias y se negaba a dimitir.

Justo el día en que el Centro de Investigaciones Sociológicas publicaba la encuesta por la que se sabía que los españoles colocan la corrupción y el fraude en cuarto lugar de lo que les preocupa, tras el paro, los políticos, y los asuntos de índole económica, y muy por encima de todas las demás, incluidas la sanidad y la educación.

Están desatados. Han entrado a saco en el enriquecimiento sordo y menos sordo. Hurgan en los recovecos de la legalidad para sus apaños. Son el quinto jinete del apocalipsis patrio, y Rato encabeza el batallón de los beneficiarios. Una forma del Gobierno de cabrear al pueblo, que es lo que les divierte. Si algo genera este Gobierno es desconfianza en su rectitud y eficacia. Que sea la primera noticia del año en un país en gravísima crisis es el colmo de la verbena política y empresarial en que se ha convertido España.

Y encima hoy entrevistan al Rey en TVE. ¿A qué no habla de nada de eso?

(Última ‘lora’, según Forges: Fracasan las negociaciones de 46.538 socios del Real Madrid con Telefónica para que también fiche a Mourinho).