Puntadas sin hilo

Nos quedan los sueños

En un plebiscito virtual, este periódico destaca como resumen que los españoles ya no confían en el Rey ni en la institución.

¿Pero en qué confían aún los españoles? En nada, se puede también sintetizar. No confían ni en los políticos ni en la justicia ni en los banqueros ni en los curas (bueno, en los curas no estoy tan seguro) ni en la Constitución ni en las autonomías ni en la honradez de los cargos públicos ni en Europa ni en la OTAN ni en el gasto militar ni en el mantenimiento de las pensiones ni en la reducción de la tasa de paro ni en los sindicatos ni en la reformas sanitarias o educativas ni en la ley electoral ni en la policía ni en la democracia ni en nada. Es difícil encontrar algo en lo que confíen los españoles. Les emplazo a que me digan ustedes en qué. ¿Se puede vivir con tal desconfianza en todo, puede aguantar así un país?

Y lo que es peor: desconfían de que nada de esto se puede enmendar. Es decir, quisieran arrasarlo todo y sustituirlo. ¿Pero sustituirlo con qué? La lógica más elemental conduce a que habría llegado el momento de renovarse para no morir de desidia y desesperación vital, aunque la sustitución fuera solo de limpieza sin alterar el sistema, y aun sabiendo que la mayor tortura para toda persona inteligente reside en la imposibilidad de cambiar el sistema y sus estructuras. Porque, no seamos ingenuos e ilusos, cambiar el sistema no es posible. Está bien y es encomiable ser soñadores, utópicos, revolucionarios mentales y orales, anarquistas, incluso marxistas de viejo cuño que es igual que el nuevo. Eso es lo que mantiene a millones de españoles decentes con esperanza en la vida, es el oxígeno para respirar. Si no hay soñadores, no hay futuro. Es cierto también que si no se intenta no se consigue. Pero la realidad, en mi opinión que ojalá esté equivocada, es cruel.

Por eso lo sensato, y práctico para que no nos arranquen la cabeza, es confiar al menos en nuestras posibilidades de hacer la crítica coherente de lo posible. Yo, sí, ríanse de mí por repetido, confío en el voto. El voto es la única bala que poseemos. Yo confío también en que seamos capaces de marcar el rumbo del tiro. El voto es el único escrache irreprimible. No se me ocurre otra salida, tal vez les parezca pedestre. Pero al menos confío en algo. Me gustaría que ustedes dijeran en qué confían o si se limitan a desconfiar de todo, amigos y familia aparte. Ah, y no confío en la violencia ni en guillotinas como solución. No por motivos morales o éticos, sino porque creo que no es posible. Nos aplastarían, llámenme cobarde. No seamos mártires, seamos hábiles. ‘Vale la pena co-gobernar para hacer estas cosas’, dice Diego Valderas, vicepresidente de la Junta y dirigente de IU, en referencia a la ley andaluza sobre la vivienda y los desahucios. Ya no queda tanto para que, si queremos, el voto sea un huracán.

Y en todo caso siempre nos quedarán los sueños.

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Gota VATICANA: Rajoy será el primer jefe de Gobierno recibido, hoy, por el Papa, que no tiene número ni apellido, Francisco. ¿Será para denunciar los Acuerdos con la Santa Sede y ahorrarnos 7.000 millones de euros anuales?

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Gota TORPE: Javier Arenas: ‘Hay que ser muy miserable para no ver el papel clave de la Monarquía’. Me declaro miserable: creo que tuvo un papel clave en la resolución del 23-F, pero también creo que actualmente ha dejado de tenerlo y constituye más bien una rémora.

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Gota SENTIMENTAL REPUBLICANA: Hace 82 años se proclamó la II República Española. Fue un fracaso. Esperemos que la III no caiga en los mismos errores.