Puntadas sin hilo

La quimera de la educación

¿Wert y Rajoy creerán que van a estar eternamente en el poder? Porque lo primero que deberían pensar es que también lo primero que hará cualquier otro Gobierno que les reemplace será anular su ley educativa y sustituirla, incurriendo en el mismo error, por otra que tampoco pactarán. Y así pasan los años, los decenios y los siglos. Si algo requiere un pacto de Estado es la educación, que no puede estar sometida a los vaivenes políticos ideológicos. Lo contrario lleva al retraso de todo tipo de progreso en un país.

Una educación impuesta degenera en el desorden social y mental. Es una obligación viciada. La educación es el sueño de todo padre, el ansia íntima de que sus hijos perfeccionen o reciban la educación que él no ha podido recibir. (Salvo los que prefieren que sea futbolista o artista en televisión). De todos modos, son odiosos los padres que quieren que sus hijos aprendan y sepan lo que ellos no saben, pero quieren que piensen siempre como ellos.

Por eso, la responsabilidad moral y política de los gobernantes debería constreñirse a la concordia. Wert y Rajoy han conseguido poner a toda la rama en su contra. Aparte, claro es, de aquellos para quienes gobierna y protege en su ley, es decir, los más ultraconservadores, ya sean religiosos o civiles, del país. El resultado es que España continúa en el pelotón de los torpes. Sus disposiciones son mechas encendidas y fuentes inhabilitadoras del saber.

No es tanto, aun siéndolo, un problema de financiación ni de revalorización y respeto al profesorado ni siquiera de estructuración de planes de estudios, como de contenidos ideológicos. Que haya una o dos o ninguna reválidas no es lo relevante; lo trascendente es lo que se enseña. Lo que se enseña al niño, al adolescente, incluso al universitario, será clave en sus vidas. Ningún recuerdo, ni aun el del primer amor, como el del primer profesor. Pocos estudiantes hay que se rediman por su cuenta y se rebelen contra lo enseñado en las distintas etapas para dar paso a la objetividad. De ahí el enorme interés de las organizaciones religiosas en participar e influir en el sistema educativo, como uno de sus principales fines. La Historia es una u otra, según te la enseñen. Y así en todas las disciplinas.

La mayor gloria de un gobernante sería formar estudiantes libres, no manipulados, que reciban enseñanza veraz y puedan decidir por sí mismo. Seguro que los estudiantes se lo recompensarían con la estima y el reconocimiento. Wert y Rajoy no pasarán a la posteridad como demócratas de la educación. La huelga de ayer no fue una pataleta ni una maniobra tendenciosa. Fue, como este artículo, el sueño de una quimera hecha realidad. ¿Escucharles, dialogar, pactar, es mucho pedir? Wert y Rajoy, ellos sí, abortan el futuro malformado,

Pero no estoy nada seguro de que, a nivel colectivo, la educación sea visto como un asunto crucial en las preocupaciones de la adormecida y entregada sociedad española. También pasamos de esto.

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Gota de COSAS QUE ALIVIAN LAS PENAS: 1. Rezar. 2. Blasfemar. 3. Decir tacos. 4. Murmurar. 5. Mentir. 6. Quebrantar la ley. 7. Cotillear. 8. Calumniar. 9. Cobrar. 10. Pagar. 11. Hacer de vientre. Pueden añadir las que deseen.