Puntadas sin hilo

Crucifixión y muerte de los preferentistas estafados

No es el título de una obra de Bertolt Brecht, no es el título de un grupo musical pop desbordado, no es el título de una película con premio en Cannes, es la expresión de la realidad sociológica del desmán, la injusticia y la arbitrariedad imperantes en España. La Unión Europea, el Gobierno español y los ciudadanos rescatan a los bancos, pero dejan a su suerte a los viejos tenedores de acciones preferentes que pierden los ahorros de sus vidas. Ayer tarde, el Congreso de los Diputados cerró la puerta a la salvación y los expulsó físicamente con la tenebrosa voz de su Presidente. Bastó el voto del grupo parlamentario del Gobierno para que ni siquiera se haya discutido, la propuesta fue rechazada de plano.

Ante nuestra indiferencia. Lo vemos, vemos su drama durante días y días y nos ‘entretiene’ y apena pero no nos solivianta y revuelve el alma. Ésa es la verdadera causa de la falta de rebelión social frente al seísmo de todo tipo que nos sacude. Nos constituimos en espectadores y no en protagonistas. Nos indignamos por sectores, pero no colectiva y unánimemente, hoy la sanidad, mañana los funcionarios, pasado mañana la enseñanza, y así en sucesivas protestas, entre las que, lógico, están las de los preferentistas y los desahuciados.

Para mayor escarnio, los grandes fondos e inversores poseedores de acciones preferentes han salvado la ruina con la venta anticipada de sus títulos. Casualidades de la información privilegiada.

España soporta los más graves casos de corrupción sin cuartearse en la vergüenza. Toda España es un mar de corrupción, y al menos se investiga, aunque los resultados sean magros. Pero con estos seres queridos, viejos e indefensos ni siquiera se investigan causas y culpas. Se les castiga y punto. Se dice que es asunto de los bancos, que, como se sabe, son vacas sagradas. El Estado no se considera responsable por permitirlo, y sin embargo es el autor material y moral de esta crucifixión y muerte de las ciudadanías modestas y honradas. El Estado insta al rencor, a la desesperación. Los viejos de todo tipo son la escoria molesta, lo que les preocupa son los jóvenes. En la futura Memoria Histórica, junto a los aún olvidados en las cunetas, aparecerán todos los estafados por la banca, por el capitalismo, por los poderosos, y por el propio Estado. Los preferentistas son los crucificados y fusilados de esta estafa social que es España, esta guerra civil que estamos perdiendo.

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Gota sobre la MUERTE DE LA LIBERTAD DE PRENSA: Con la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que insta el ministro Gallardón, el juez podrá ordenar a la prensa el cese de informaciones y actuar contra los juicios paralelos durante la celebración de los procesos. La lenta vuelta al fraguismo y al franquismo. Decían que la libertad de prensa, lo cual no impide el castigo por sus excesos, era uno de los fundamentos de la democracia.