Puntadas sin hilo

El vómito que produce el PP

Se podría llegar al sarcasmo irónico y no exagerado de afirmar que todo el que no esté imputado no es nadie socialmente ni tiene relevancia alguna. Estar imputado es un signo de distinción imprescindible. Pero no es cierto: Ana Mato no está imputada, y sin embargo es Ministra de Sanidad y fue jefa de campaña electoral del PP.

Lo siento, pero no se puede escribir si estás con el vómito permanente. Por eso resulta ridículo e inútil el tópico de decir que en cualquier democracia europea la Ministra de Sanidad, Ana Mato, habría dimitido, o la habrían echado, hace tiempo y en el peor de los casos ayer tarde. Pero tienen una cara de cemento, dicho sea vulgarmente. Dejados atrás los conocidos regalos de viajes, comuniones y fiestas de cumpleaños, surge ahora y avalado documentalmente por el Ministerio de Hacienda que fue en sustanciosa parte invitada a viajar a Eurodisney con un hijo para visitar a Mickey Mouse y el Pato Donald con cargo a la trama Gürtel y otro viajecillo a Suiza para dejar a un hijo en un campamento de verano, aunque la ministra replica que no se acuerda y que ya buscará las facturas.

Vómito tras vómito, sale a la luz que la Presidenta del PP en Catalunya, Alicia Sánchez Camacho, cobra cerca de 200.000 euros por distintos conceptos, y en disculpa afirma que otros dirigentes del PP también lo cobran. No hay día en que no aparezcan dos o tres corrupciones o prebendas injustificables, y el señor Rajoy ni se inmuta ni actúa en la larga lista que ponía de ejemplos de buen hacer, Matas, Camps, Sánchez Camacho, Mato, y toda la retahíla de imputados, y es como si la cosa no fuese con él ni con ellos; él es un gran hombre de Estado y no puede ocuparse de semejantes bagatelas. Se remiten a la justicia, paradójicamente confían en su lentitud, haciendo dejación de sus responsabilidades políticas, que además los votantes de su partido comprenden. La política se ha convertido en todo un vómito, un escándalo sostenido en la menor, una inmoralidad absoluta.

La democracia española se está transformando en un ejemplo a no seguir. Ahora hace como que van a aprobar una Ley de Transparencia, pero ocurre que cuanto más transparentes son las conductas irregulares menos se persiguen. Están en otro rollo: en la gran economía que salve a España, en la gran política de la estabilidad presupuestaria y éticoeuropea, en mantener estructuras e instituciones desvencijadas. Pero en aquello que provoca la indignación directa de los ciudadanos pasan en silencio y con él lo defienden. La responsabilidad política de la decencia no existe no existe para ellos. Si hace falta acuden al machacado ‘y tú más’, que certifica que todos son iguales. Los españoles están en angustia económica, y ellos pagando el gintonic a bajo precio. Desacreditan la política día a día. Y se desacreditan como personas. Pero eso ya se sabe que es aleatorio y no tiene importancia alguna. Todo un vómito. El PP está batiendo todos los récords de corrupción, picoteada y en todo lugar y actividad, esos cientos y cientos de corrupcioncitas que lo infectan todo. Nunca España, ni en los peores tiempos del PSOE y ni aún en los actuales de los EREs andaluces, había llegado a una situación tan generalizada y asumida. Estos líderes de la moral y del vómito.

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Gota PRINCIPESCA: Abucheos y fuerte pitada a los Príncipes de Asturias y Girona en el interior del Liceu barcelonés, a donde acudieron a una representación de la ópera Elixir de amor. ¿Qué se sentirá ante semejantes manifestaciones de desagrado, qué pensarían durante la representación y después?