Opinión · Puntadas sin hilo

Photoshop político

La revista ¡Hola! le ha hecho un photoshop al rey que parece Brad Pitt. Pero no hay que criticarlo. En España todo es photoshop. Photoshop político. Comienza el año con una importante y reconocida disminución del poder adquisitivo de los ciudadanos a causa de la moderación de salarios y alza de precios y el Gobierno hace el photoshop de decirnos que estamos saliendo de la crisis. Lo inverosímil es que algunos, muchos, le creen. A las mujeres se les cercena su derecho a ser libres, lo que no harían con los hombres si éstos fueran quienes parieran, como ha recordado el secretario del PSOE extremeño Fernández Vara, y el Gobierno les hace, además de un escrache, un photoshop ético y nacionalcristiano. Al único que no han podido hacer un photoshop de ningún tipo es al cardenal Rouco, que mira que estaba feo el tío el domingo en su fiesta de la familia.

El photoshop es el maquillaje del engaño, el ungüento de la mentira y de la incoherencia de la acción política. Es un darnos gato por liebre permanente. Aprovechando, además, que periodistas y ciudadanos parecemos o somos tontos: se recoge en primeros titulares que la policía ha confirmado la financiación irregular de las campañas electorales del PP y nos creemos que aquí se acaba el mundo judicial de la corrupción y va a pasar algo gordo, pero la realidad hace el photoshop de que no pasea absolutamente nada ni gordo ni delgado. Que la contabilidad B del también partido del Gobierno es un hecho conocido por los españoles y tampoco pasa nada ni nadie se inmuta. Son inmunes. Escrache y photoshop se funden.

Al que seguramente le van a hacer un photoshop pero a peor es al juez Castro como ose imputar a la Infanta. Su correspondiente photoshop también de afeamiento al juez Silva por haber entrullado al poderoso Blesa. Todo, todo es un photoshop o un escrache. El Parlamento a la vez la Casa matriz de los photoshops y los escraches contra la población y sus señorías los cirujanos. Catalunya trata de hacerse su propio photoshop de la historia, y España también. Han convertido la educación y la sanidad en monstruos con el photoshop repugnante de su mayoría absoluta y tratan de vendérnoslo como una necesidad y no un negocio y una ruindad ideológica. Le hacen un photoshop falso y vergonzoso al paro, no incluyendo en las listas a los españoles que no han tenido más remedio que emigrar ni a quienes, desesperados, ya ni se inscriben, amén del descenso de la población total. Hasta el marmolista de Castro Urdiales mete de estrangis unas gaviotas en el escudo de la ciudad. El sindicato UGT quiere acudir al brujo para embellecerse de sus ERE andaluces, pero posiblemente los remedios del brujo los liquide, al igual que a tantos miembros de la Junta de Andalucía, si alguna vez la juez Alaya termina la instrucción.

España actualmente es un país feo y lo disimulamos y tratan de convencernos de su belleza impostada. No hay que ser pesimistas, pero tampoco necios o gilipollas. A España solo la salvaría el photoshop de la decencia. Desconfíen de las imitaciones. El photoshop político es la última artimaña tecnológica para engañar al pueblo.

Feliz photoshop.