Puntadas sin hilo

PP para decenios

Como creo firmemente que hay PP para decenios, prefiero que España se desmiembre y Catalunya y el País Vasco se independicen y luego los que lo deseen. No soporto a estos tipos y sus mentiras, no soporto su fraude social, su crueldad, su recuperación económica a cambio de la miseria y malestar de millones de españoles. No soporto a este PSOE estúpido e inane ni a sus dirigentes enrocados. No soporto que Izquierda Unida no se capaz de traspasar la barrera del sonido electoral. No soporto patrocinar un blog en el que parezca obligatorio mantener falsas esperanzas. No soporto los cantos galácticos de abstencionistas y anarquistas, que hagan y sueñen con lo que quieran por improbable e imposible que sea. No soporto a los implacables y mínimos marxistas voluntariamente acomodados en sus guetos. A los exclusivistas de la democracia. A los extremistas. A los violentos. A los derribadores gratuitos de sistemas. A los que están en posesión de la verdad. A los sobrevenidos nacionalistas. A los intransigentes. A los intolerantes, entre los que probablemente me encuentre. A los que viven de la fe. A los que creen en el Más Allá. A los chulos. A los soberbios. A los corruptos y corruptibles. A los explotadores. A los que humillan. A los tramposos. A los que prosperan en sectas, por reconocidas que sean. A los xenófobos. A los racistas. A los banqueros. A los bancarios. A los ministros de culturas y justicias. A quien malgobierna la policía. A los cargos vitalicios o ex con sueldos vitalicios. A los aforados. A los inmunes. A los impunes. A los arbitrarios indultadores. A las Jefaturas de Estado sin fin y alargadas en descendencias. A los examinadores de músicos. A los desahuciadores. A los que impiden la libertad de las mujeres, sean médicos o políticos. A los amantes irredentos de las patrias que ellos quieren y diseñan. A las Constituciones intocables. A los jueces pusilánimes. A los periodistas deformantes. A los satisfechos. A las monjitas de clausura que se levantan a las seis de la mañana para ir a votar. A los aduladores. A los que se dejan adular. A los necios. A los ladrones de objetos y valores invisibles. A los empresarios con alma ruin. A los trabajadores que sueñan con ser empresarios. A las compañías eléctricas. A los que niegan lo evidente. A los obispos y cardenales retrógrados. A los que ven cinco horas diarias la televisión. A los traidores. A los delatores. A las industrias farmacéuticas. A los terroristas, a su antes, durante y su después. A los segregadores de sexos. A los hipócritas. A los defraudadores honorables. A los que del victimismo hacen placer y profesión. A los que pasan. A los que miran llover. A las bárbaras tradiciones. A los continuistas de lo eterno. A los censores de la innovación. A los depredadores de la cordura y la equidad. A las malas personas.