Opinion · Puntadas sin hilo

Los españoles nunca cambian de opinión

Se dice que con tenacidad se consigue lo difícil y a veces lo imposible. Pero se oculta que con empecinamiento se obstruye la convivencia. El español es un ser empecinado, que jamás da su brazo a torcer y lo tiene a bien. La falta de flexibilidad, tanto en lo político como en lo personal, es una de nuestras principales características. Veamos algunos casos:

Los fiscales se empeñan en no imputar a la Infanta, dejando en situación comprometida al juez Castro, quien probablemente mañana decida, previendo que si imputa la Audiencia lo tumbará. Ignorando todos que la no imputación colocaría a la Casa del Rey y al Rey mismo en eterna situación de sospecha en el sentimiento popular. La prometida transparencia debería comenzar por aclarar la participación de la Infanta Cristina en los negocios de su marido, escuchándola al menos y no dejándola reducida a figurón sin relumbrón y mujer objeto. La Monarquía frente al pueblo, podría titularse el capítulo.

Artur Mas se empecina en ser el único que sabe en qué consiste la democracia y erigirse en héroe de la independencia de Catalunya, azuzado por los republicanos, gustándose en su papel y sin poder dar marcha atrás hacia la sensatez y la reclamación económica que siempre predicó. La convivencia quebrada, título del episodio. Continuará.

Rubalcaba se obstina en hundir al PSOE, creyendo que lo salva. Él puede pedir por dos veces la dimisión del Presidente del Gobierno, pero le parece muy mal que los militantes pidan la suya. Se empecina en cumplir el mandato que le dieron, aunque el partido se desacredite, sin haber sido capaz siquiera de hacer saber si él será candidato o no, con el manido tópico de ‘cuando corresponda’. Misterio y desencanto en la antigua casa del socialismo, es el título.

Pero la mayor y más dañina muestra de empecinamiento es la de Europa y su capacidad de inferir sufrimiento. A pesar de sus gestores actuales, el diario EL PAÍS conserva el rigor en muchísimas de sus informaciones, y hoy, con una firma de tanta solvencia como la del periodista Claudi Pérez, y sobre sólidas opiniones, publica noticia del desmán europeo por causa de su empecinamiento antisocial: “La desigualdad corroe Europa. La crisis y las políticas económicas dominantes erosionan la cohesión social, disparan la pobreza y estiran la brecha entre ricos y pobres. El número de españoles atendidos en Cáritas ha pasado de 370.000 a 1,3 millones. España ocupa el segundo lugar del continente en que más ha aumentado la desigualdad. Europa encara una época de desigualdad creciente. La alternancia política es meramente decorativa. ¿Hay políticos en Europa dispuestos a dar un golpe de timón con políticas redistributivas y electorado dispuesto a apoyarles?”, termina. El empecinamiento de Europa nos lleva a la miseria y a la enajenación de lo humano, con lejanísimas y más que dudosas promesas de justicia social, pues no parece que esté dispuesta a cambiar sus políticas. ¿Es Europa un fracaso?

Finalmente, y como no podría ser menos, decir que el PP es la quintaesencia del empecinamiento. En lo moral se empecina en lo retrógrado, y en lo político y económico en hacer realidad la política europea de la desigualdad. Son líderes de la crueldad y la mentira. Sus promesas eran una farsa.

Solo queda IU. Cambiemos de opinión y votémosla masivamente. Probemos. Es la única forma posible de rebelarnos. No nos empecinemos en el sufrimiento y en la indolencia. ¿Pero la machacarían? El pueblo frente a Europa.