Puntadas sin hilo

Izquierda Unida, única esperanza

Supongamos que se cumplen las predicciones para las próximas elecciones europeas de mayo, según Metroscopia: PSOE pierde 10 puntos con relación a las anteriores europeas y se queda con 17 escaños. PP pierde 16 puntos y se queda con 16 escaños. IU multiplica por cuatro sus resultados anteriores y consigue 9 escaños europeos. UPyD multiplica por tres y logra 5 escaños. Otras posibles formaciones, como Equo, Vox y Podemos de momento no entran en el cómputo. Si concurriera Ciudadanos, de Albert Rivera, conseguiría 1 escaño. Se prevé una abstención del 54%, similar a la de anteriores elecciones europeas.

Bien, gana el PSOE por un escaño de diferencia con el PP en un Parlamento de 751 eurodiputados, de ellos 54 españoles. ¿Y? Sin efectos prácticos inmediatos, suponiendo, lo que es muchísimo suponer, que la izquierda europea alcanza la mayoría.

¿Serían estos resultados buen indicador para las elecciones generales españolas de 2015? No es seguro. Las europeas españolas son con votación en circunscripción única, mientras que las generales son por circunscripción provincial, lo cual puede alterar los resultados.

Pero sigamos suponiendo que los resultados de las europeas se confirmasen en las generales: ganaría el PSOE por una mínima diferencia. Por supuesto lejísimos de la mayoría que le permitiese gobernar en solitario. En tal caso, o pacta con el PP o pacta con IU, no habría otra forma ni aun con los partidos nacionalistas.

Consecuencias, exigencias y deducciones: 1. Sería fundamental que el PSOE manifestase previamente, repito, previamente, con quién pactaría. Si rehusase aclararlo y no se pronunciase, no se le debería votar en ningún caso. No es aceptable decir "ya veremos", "no es el momento". Si afirmase que pactaría con IU, no sería más que lo acordado en Andalucía. Sería lo deseable. Es la única opción de progreso. Fuese quien fuese el candidato del PSOE. IU moderaría, gobernaría, pactaría, influiría decisivamente.

Es posible que sea el cuento de la lechera. Pero por de pronto, el PP quiere retrasar la aprobación de la ley del aborto, que parece le perjudicaría notablemente. La lechera cuenta con que la situación económica no mejore ni empeore, si acaso más bien lo segundo. España seguirá sometida a los vaivenes mundiales, que se prevén inestables, y el paro permanecerá.

Nota final: La lechera no cree en milagros ni fantasías de revoluciones violentas, derribos de sistemas o seculares esperas.