Puntadas sin hilo

¿Puede un Gobierno hacer lo que le dé la gana?

Sí, si se tiene mayoría suficiente en un Parlamento sumiso, como es el caso. Sí, porque no está sometido a responsabilidad alguna, que se constriñe a la posibilidad de que el Partido que lo sustenta no sea el más votado en ulteriores elecciones. No de derecho, pero sí de hecho. En tales condiciones, un Gobierno puede alterar y altera la composición y funcionamiento de todas las instituciones del Estado. Es la antidemocracia, la farsa de la separación de poderes. Ese Gobierno ostenta el poder único y omnímodo. Convierte el Parlamento en una burla, unos mandados, dicho llanamente. En el supuesto nombre del pueblo, arrasan con todo lo establecido que les interese y apetezca y sin someterse a cautela alguna, imponen nuevas visiones de la realidad como augures de lo que desea al pueblo sin consultarle. Mintiendo, tergiversando, quemando honores y profesionalidades. Es la dictadura disfrazada de democracia.

Lo grave es que quienes lo sustentan lo apoyan con su silencio o con su beneplácito, por grandes que sean los desmanes contra la convivencia: desigualdades y brechas sociales y económicas máximas, miseria legalizada, justicias desvirtuadas, inmigraciones altamente represivas y no disimuladas, fingimientos de transparencias y luchas contra la corrupción. Mano dura, para continuar la tradición más siniestra, oídos sordos a los desprotegidos y humillados. Este Gobierno y este Parlamento son una vergüenza. Una marea flotante en el desprestigio. Apelando a supuestos valores morales, cristianos y cívicos. Sucursal del capitalismo más burdo, portadores de eternidades patrias. Alejados de la pluralidad, de la decencia, del consentimiento popular. Nunca unas instituciones fueron tan distantes como este Gobierno y este Parlamento. Creadores de tensiones territoriales, de villanías económicas, de libertades y derechos sociales machacados. La culpa es de otros, nunca de ellos, ellos solo han sido los verdugos. Haber dado tanto poder a este Gobierno, y en consecuencia a estas Cortes Generales, a este Partido, nos convierte en siervos, renuentes o no. Van a tener razón aquellos muchachitos: lo llaman democracia y no lo es. Porque una de las bases fundamentales de la democracia es el respeto al disidente. Yo no quiero un Gobierno que pueda hacer lo que le da la gana. Desde quitar o poner rey hasta colocar bozal a quienes quieren confirmar o renegar de su nacionalidad, desde disponer de la hacienda y de la libertad de los españoles, erigiéndose en jueces, hasta reducirlos a sujetos pasivos. ¿Por qué seremos los españoles tan aficionados a las dictaduras?

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Gota RAZONAMIENTO RAJOY SOBRE CATALUNYA: La Constitución se puede cambiar. (Pero no se va a cambiar porque nosotros no lo apoyamos, y sin ese apoyo no se puede cambiar)

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Gota CIMA DE LA CORRUPCIÓN: Increíble: el Director de Energía, ¡Director de Energía!, de la Junta andaluza parece que tenía un enganche ilegal de luz y agua en un chalé construido, además, en terreno rústico. Proporcionalmente, de acreditarse, estaría en la cumbre de la corrupción, cuando miles de andaluces no han podido encender la calefacción este invierno. Al menos ha dimitido, o le han obligado, en el acto.