Puntadas sin hilo

Hace una semana

Tenía escrito este artículo:

Hace una semana cayó una bomba sobre España. Sus efectos aún no han sido cuantificados. La mitad de la población salta de gozo. Las baterías antiaéreas y las ametralladoras de los tanques giran su sentido y grado de inclinación y lo dirigen hacia el invasor. Que no se oculta, y se prodiga hasta la sobredosis allá donde es reclamado y puede lanzar su proclama. Hace una semana el país estaba muerto. Ahora vibra ante un probable porvenir. Las pelotas están en los tejados. Es la revolución de los votos. Vamos a ver si los respetan los que tanto clamaban que era el modo educado y democrático. Estos votos son hormigas. Que se alinean en larguísima fila. Del agujero de la indiferencia van saliendo miles y miles de hormigas. Todas con el fardo con el pretenden cambiar el país, que seguro que lo cambiarán. Las hormigas son tenaces, todas son militantes de lo nuevo. Las hormigas viejas del lugar están desconcertadas, no saben qué pensar. Por un lado se fían, por el otro no. Pero se dejan arrastrar por las hormiguitas, las jóvenes hormigas, que no paran de emitir sonidos y señales.

Hace una semana que ocurrió y el país ya se ha alzado en rebelión de intención de votos. Esto no hay quien lo pare. Afortunadamente. Dentro de año y medio, si se vence a los reventadores profesionales y a las oscuras fuerzas, puede haber una nueva España. Sin miserabilismos ni corrupciones. Con todo el censo revisando las cuentas de la nueva distribución de la riqueza. Y de las cloacas fiscales. De la laicidad no guerrera. Dentro de año y medio España puede ser un país decente. La bomba se ha convertido en un milagro benéfico. Vienen buenos tiempos para la lírica política. Por fin. Al fin. Después de tanta sinvergonzonería. Después de tanta pobreza, de tanto sufrimiento, de tanta desigualdad. Caminemos como hormigas hasta tornarnos marabunta. Ahora que les hemos metido en el cuerpo todo el miedo que ellos durante siglos nos metieron. Ha transcurrido solo una semana y el país se ha visto alterado en sus percepciones políticas. Supone el mayor y más importante acontecimiento de los últimos 36 años. Una generación acaba y otra la releva. Las viejas hormigas les seguimos como podemos. Hace una semana nuestras expectativas de vida han cambiado. Aunque se quedase en una experiencia, habrá merecido la pena.

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Como digo, tenía escrito este artículo, pero después de ver a Pablo Iglesias en La Sexta Noche me he venido abajo. Creo que Iglesias es rotundamente de extrema izquierda, aun tratando de disimularlo, y creo también que la sociedad española no le votará masivamente. Aparte de la decepción producida por sus lamentables contestaciones en la entrevista que le hizo el presentador y en la que escurrió el bulto con todo tipo de ambigüedades, entiendo que la sociedad española no desea eso, sino unos cambios importantes pero más atemperados. Repito, la sociedad española, no yo. Y no por las duras acusaciones hechos por el periodista Inda ni por la saturación de sus apariciones estelares como la de hoy en tv ni por lo que se enrolla, sino por su proyecto en sí, excesivo, creo, para lo que la sociedad desea. No sé si hoy, una semana después, habrá iniciado su declive. Por supuesto puedo estar equivocado. Tal vez yo sea un veleta. Por eso me gustaría saber qué piensan ustedes, es decir, quienes hayan visto el programa. Buenas noches.

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Gota MALICIOSA: "Rajoy anuncia un plan de 6.300 millones de euros para relanzar la economía". ¿Lo hubiera decidido si los resultados de las elecciones europeas no hubieran sido tan malos para el Partido Popular?