Opinion · Puntadas sin hilo

Piratas de la democracia

Este blog está pasando por una circunstancia difícil porque piratas cibernéticos caseros suplantan nicks, avatares y personalidades de varios comentaristas, creando confusión, equivocaciones y desconcierto. Es lo mismo que pasa con la política, donde, por ejemplo, diputados y senadores se confabulan para no rendir cuentas de sus viajes ni demás prebendas suplantando la voluntad de quienes les eligieron; o, por un asunto de una beca de investigación, se equipara al número dos de una formación con el tesorero que pagó sobresueldos al tiempo que se enriqueció, o con exvicepresidentas de Gobierno que se aseguraron plaza vitalicia en el Consejo de Estado. O con el tributo nacional del pueblo y de casi todos los medios de comunicación a una figura dicen que eximia de la aristocracia con motivo de su muerte, sin méritos sociales conocidos y sí los folklóricos. Todo está suplantado. El Parlamento suplanta el equilibrio político, Catalunya se ha convertido en un juego de suplantaciones, la Iglesia Católica suplanta la moral que exige y se resiste a esclarecer lo que el Papa ordena para curas pederastas, el hambre y la salud son suplantados por recortes necesarios, la factura de la luz se suplanta perdonando a las compañías eléctricas 3.400 millones de euros que se cargan en los recibos, la Constitución no obedece al tiempo actual en un claro caso de suplantación democrática, y los casos de corrupción son capítulos por entregas de la novela de España. Contra esto, y más, no hay remedio informático o político posibles. Licencia para matar, licencia para delinquir, licencia para engañar. España, como la vida, es una continua espera de algo que nunca llega. Vivimos suplantándonos. Nadie es nadie y nadie es lo que parece. Es decir, vivimos en la hipocresía política. La suplantación es nuestra marihuana, nuestra droga. Tenemos miedo a lo auténtico y por eso nos refugiamos en nicks y privilegios que nadie nos ha otorgado. España es una suplantación de lo que debería ser. Suplantamos diariamente a la democracia, la justicia, la decencia. Todos nos constituimos en jueces de los demás y no aceptamos que los demás sean jueces nuestros. El avatar de España no es un toro ni un escudo con corona, es el avatar cambiante de la suplantación, el avatar permanente del despilfarro. España es un blog trucado. Todo está emponzoñado, manipulado, suplantado. España, incierto destino.

(NOTA: Les participo que desde hoy, con artículos mucho más espaciados en el tiempo, no intervendré en absoluto como moderador del blog)