Puntadas sin hilo

Me da miedo que el PP remonte

Con el PSOE dando palos de ciego inexperto, con Podemos en fase de organización, IU con disputas internas, UPyD jugando del rosa al amarillo, Ciutadans incorporándose a la política nacional y pretendiendo ser de centro izquierda, y todos los nacionalistas con sus garras afiladas, no resulta temerario afirmar que el PP pueda recobrar posiciones y gane las elecciones con margen suficiente para gobernar, solo o más bien en compañía de alguien, pero gobernar de nuevo. Su inmovilidad ante la Constitución y su campaña electoral ya iniciada le amparan. Sería del mal, el más. Los españoles, con nuestra carga de masoquismo, somos capaces de todo, incluido lo peor y prorrogarlo.

El Partido Popular tiene todos los medios de comunicación, o casi, a su disposición, y los importantes que aún no le están inevitablemente se unirán en su favor. La adscripción de los medios de comunicación al PP resulta silenciosamente escandalosa, y solo queda por ver cuánto permiten los dueños de La Sexta y Cuatro - es decir, Antena 3 y Telecinco - que sus programas conflictivos por izquierdosos (El intermedio, Salvados, Al rojo vivo, Las mañanas de Cuatro) permanezcan, pese a sus buenas y rentables audiencias. En los medios escritos y radiofónicos la rendición ha sido completa. Solo quedan como pequeñas puntas de lanza Público.es, InfoLibre y El diario.es.

Olvidaremos, pues, las sevicias inferidas, las promesas incumplidas, las corrupciones sostenidas, los millones de muertos civiles causados, el abuso dictatorial de su mayoría absoluta, su vergonzosa sumisión al capital, sus manipulaciones legislativas, sus trapisondas judiciales, su represivo concepto de la libertad, su capacidad de mentir, la brutal desigualdad económica y social creada, su impiedad con los débiles, su conchabeo con los bancos, su monárquico baboseo, su legislatura llamada del hambre. ¿Debería haber puesto interrogación al principio y al final del párrafo?

Y encima están unidos, al contrario que la oposición, que desprecia las oportunidades que da la ley electoral, por inicua que sea, a quienes se alían antes de las votaciones, haciendo que dos más dos no sean cuatro, sino cinco o seis en adjudicación de escaños, que es lo que cuenta.

¿Qué se puede hacer? Lo único decente sería morir con las botas puestas y esperar que millones de españoles no se dejen descalzar. Clamemos, hablemos, escribamos, no mintamos como hacen ellos con sus diversos portavoces, contémosles la verdad a los inocentes y descuidados ciudadanos. Tal vez dé resultado.