Puntadas sin hilo

País de mierda

El actor José Sacristán ha dicho que "Con todo lo que se sabe, muchos volverán a ser votados y habrá que admitir que somos un país de mierda". Naturalmente, el país no son solo los políticos, sino el conjunto de ciudadanos. Al continuar Sacristán diciendo que "la impunidad con que la derecha ha operado, el descaro, la grosería, el desprecio, es porque sabían que no tenían contrincante", no creo que el lúcido actor se refiera únicamente a los políticos de la oposición, sino que abarca a los ciudadanos de las diversas izquierdas y opciones. Nadie se salva de estar incluido en el país de mierda. Los ciudadanos de derecha están en su salsa, y los de izquierda, con sus políticos al frente, están en la falta de método y rigor. Los ciudadanos de uno y otro signo son quienes marcan las pautas que los políticos recogen y aplican, y no al revés. La derecha en armonía y la izquierda en discordia. La derecha se mueve al unísono y entre sus ciudadanos y sus políticos existe una comunión espiritual y de intereses. La izquierda se mueve por impulsos descoordinados y las discrepancias son sus señas de identidad, que es una forma de integrarse en la mierda. Las múltiples y solitarias honradas se pierden en la impotencia. No se trata de alcanzar un pensamiento único, como la derecha, sino de converger en lo esencial. Ni siquiera se ponen de acuerdo en saber qué es la izquierda y quiénes la componen, y en las diatribas caen en descalificaciones y sectarismos. Por eso la izquierda también es mierda, aunque mierda distinta de la derecha. Ninguna izquierda tiene el monopolio de la decencia y la pureza y de creerse superior. La derecha ha arruinado el país moral y políticamente y en tal sentido cobran fuerza las palabras de Sacristán. Nos han arrastrado a todos a la mierda como país, y, hasta ahora, no hemos sabido reaccionar. Ellos son culpables votándoles nuevamente, pero nosotros también por no movilizarnos bastante o por jugar a ser rompehuevos profesionales de la discordia o frívolos que pasan de todo y así se justifican. Buscamos disculpas vanas, burdas y peregrinas, mientras la derecha se reafirma en su impunidad, su descaro, su alma grosera y su desprecio hacia nosotros, que lo soportamos sintiéndonos con placer víctimas maltratadas revueltas en la mierda.

_________________________