Opinion · Puntadas sin hilo

Primer asalto a los cielos

Hecho aposta y con ánimo destructivo no se podrían conseguir unos resultados electorales más complejos y de difícil coordinación que los habidos.

Y sin embargo han sido lógicos y normales: más de siete millones de personas aún sostienen a un partido de derecha extrema como es el PP, algo que no se derriba en un día y a pesar del éxito conseguido de abrir importantes boquetes en el asalto a los cielos en su primera fase.
El PSOE no termina de cuajar su recuperación y crédito, y queda en terreno de nadie.
Podemos fue el gran triunfador de la noche. Era imposible obtener mejor resultado, y sus expectativas son crecientes.
Ciudadanos había enseñado el viernes la patita de su sumisión ideológica y, consecuentemente, lo pagó.
Izquierda Unida, con su estrepitoso fracaso, cabalga a velocidad de vértigo hacia su desaparición total.
Y los partidos nacionalistas se mantienen en sus postulados y números.
Unos resultados, repito, lógicos, y a la vez un perfecto desastre para la hora de negociar.

Ante la gran pregunta de ¿ahora qué?, ¿quién será el Presidente del Gobierno?, yo creo que lo más sensato, prudente e inteligente es permitir, por muy tenebroso que nos parezca, que Rajoy siga gobernando, con una oposición que pueda apartarle del poder en cuanto cometa algún abuso de los acostumbrados durante su mayoría absoluta. Rajoy maniatado y dirigido, Rajoy pelele, que sin duda aceptaría ser dada su ambición, su malsano concepto de la democracia, y no consideraría una humillación.
Cualquiera otra solución, como un pacto multitudinario de izquierda, quedará condenada al fracaso y causaría serios perjuicios, y abortaría por largo tiempo la posibilidad de una izquierda esplendorosa. Por mucho ten con ten que haya resulta imposible que el PSOE se entienda con Podemos por sus graves diferencias políticas e ideológicas, ni con las pretensiones de los nacionalistas. Se negociará durante semanas eternas, pero al final los acuerdos se diluirán. Convocar elecciones sería la catástrofe definitiva y regalarle por derecho un nuevo triunfo sólido al PP, sin haber conseguido transformarlo en una derecha civilizada, equiparable a la europea. Los presupuestos están aprobados y al menos durante un año – el tiempo de madurar y de organizarse, de meter el berbiquí en lo caduco y en lo rural -, España podría funcionar discretamente antes de comenzar el segundo asalto a los cielos. Rajoy con taca-taca es la solución provisional.