Opinion · Asaltar los Suelos

Esto es sólo el principio

Cuando los desahucios comenzaron a ser una lacra, el discurso general era que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Que a nadie se le había puesto una pistola en la cabeza para firmar una hipoteca (¡faltaría más!). En ese momento, las personas afectadas comenzaron a organizarse, a empoderarse: surgieron las PAHs. Empezaron a parar desahucios y consiguieron mostrar la injusticia que hay tras este drama. A pesar de ello y de una ILP secuestrada, el número de desahucios sigue aumentando.

Cuando los vecinos de Gamonal comenzaron a organizarse para evitar las obras del bulevar, los medios de comunicación decían que la kale borroka había salido de Euskadi. Que habían detenido a antisistemas en las manifestaciones. Incluso, algunos políticos, condenaron “los atentados en las manifestaciones de Burgos”. Sin embargo, los y las vecinas de Gamonal organizados consiguieron mostrar la injusticia de una obra que les perjudicaba, y cuyo único objetivo era lucrar al “Jefe de Burgos”. Pararon los planes del Ayuntamiento. A pesar de ello, hay otros gamonales a lo largo del país, donde los ayuntamientos se gastan el dinero público en beneficiar a empresas privadas.

En la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM), llevan mucho tiempo diciéndonos que la Sanidad Pública no funcionaba. Que privatizarla iba a conseguir que fuera más barata y más eficaz. Afortunadamente, usuarios y trabajadores de la Sanidad crearon la Marea Blanca. Nos demostraron que los que privatizan la sanidad desde nuestro Gobierno, después se lucran desde la empresa privada. Con el esfuerzo de esta Marea, el TSJM ha paralizado la privatización de seis hospitales de la CAM y 27 Centros de Salud. Han conseguido que el Consejero de Sanidad dimita y que el Gobierno regional se quede temblando. A pesar de ello, se ha perdido el Hospital Carlos III, cerca de 3.500 empleos y parte de la población ha sido excluida de este servicio público.

Estos tres ejemplos de victorias, con sus logros, pero también con alguna batalla perdida por el camino, nos han dado dos lecciones:

Primero: luchar, a pesar de lo que nos han dicho muchas veces, sirve de algo. La organización de afectados, vecinos, usuarios, trabajadores,… en resumen: de los de abajo, puede generar una resistencia capaz de conseguir victorias. Las nuevas formas de organización surgidas, en gran parte gracias al 15M, nos han demostrado que #SíSePuede.

Segundo: esto no acaba aquí. Conseguir que a un político no le quede más remedio que dimitir en este país es un hito, pero quedan muchos más. No es momento de bajar los brazos, si no de compartir experiencias y mostrar lo que estamos aprendiendo para que cada vez sean más las luchas y las victorias.

Aún queda mucho por hacer, pero si los movimientos sociales son capaces de reproducirse con la ilusión de saber que podemos ganar y con el conocimiento de lo que hemos aprendido hasta ahora, quizás sí podamos enfrentarnos desde abajo a la precariedad que nos viene desde arriba. Quizás sí consigamos estar a la altura que nos exige el momento que vivimos.

#SíSePuede