Opinion · Asaltar los Suelos

Recuperemos el 1º de Mayo

El año pasado, pasé el primero de Mayo en Berlín. Me llamó la atención que todo el mundo al que le comentaba que iba a estar allí me decía que les daba mucha envidia y que lo iba a disfrutar. Me extrañaba mucho al estar acostumbrado a que los primeros de Mayo que había vivido consistían en ir a una de las varias manifestaciones que se organizaban, con mayor o menor éxito de convocatoria. Sin más.

En Berlín simplemente aluciné: puestos de colectivos políticos (partidos y sindicatos incluidos), calles cortadas para que las mareas de gentes disfrutaran del espacio público, escenarios con conciertos y mítines, Centros Sociales organizando actividades para niños, etc. Incluso los antidisturbios no generaban disturbios y llevaban su número de identificación perfectamente legible en la espalada. Puede que no haya recorrido suficiente mundo o vivido suficiente tiempo, pero jamás había visto nada como eso.

No quiero idealizar lo que allí vi. Seguramente surgirían sus tensiones y contradicciones. Pero sí me quedó una cosa clara: era una fiesta de las y los trabajadores, para los y las trabajadoras (y sus familias).

El 1º de Mayo es la fiesta del movimiento obrero. Una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores. Cuesta comprender por qué en un país con más de 6.000.000 millones de personas paradas y en el que palabras como pobreza, hambre o desahucios se pronuncian con demasiada frecuencia, la gente no sale a la calle masivamente en esta fecha. ¿Por qué aquí no celebramos el 1º de Mayo como en Berlín?, ¿No tenemos motivos para reivindicar nuestros derechos?, ¿También nos han robado nuestra propia fiesta?

Quizás haya que reflexionar sobre lo que ha ocurrido durante estos últimos años: dos reformas laborales, el pensionazo, recortes en servicios públicos básicos, privatización de servicios públicos, rescate bancario y venta de preferentes, reforma del aborto, desahucios, etc. ¡Incluso han reformado la Constitución para que lo primero sea pagar la deuda!

Ni el sindicalismo clásico ni los partidos políticos de la izquierda han sido capaces (por ahora) de poner freno a todo esto. Iniciativas como tratar de reanudar el diálogo social tres días antes de la manifestación de las Marchas por la Dignidad, no ayuda a generar esperanzas precisamente. Ejemplos como este dificulta concebirles como una herramienta útil frente a la crisis.

Quizás también haya que reflexionar sobre las victorias que hemos vivido: el “Si Se Puede” de las PAHs, la paralización de la privatización de la Sanidad Pública Madrileña por la Marea Blanca,  la lucha por el agua pública o victorias sindicales en distintos sectores. La característica que comparten a todas estas es la organización desde la base o el empoderamiento de los afectados.

Estas victorias han demostrado que frente al inmovilismo o los pactos que nos condenan, sí existen alternativas. Hay herramientas para luchar, pero tenemos que ayudar a construirlas o fortalecerlas entre los de abajo, también en la base del sindicalismo más clásico.

Aunque nos queda mucho por conseguir, también tenemos cosas que celebrar y es importante que lo hagamos. Hay que aprovechar esta fecha para decirles a los que nos llaman parásitos por cobrar el subsidio de desempleo, que estamos aquí y que vamos a defender nuestros derechos. Recuperemos el 1º de Mayo.