En defensa de la vida

El tema del aborto hay que resolverlo ya. Si, como afirma la vicepresidenta, no se van a consentir persecuciones de orden moral o político por acceder a este derecho, pues que obren en consecuencia. ¡Pero ya!

La situación actual es caótica. La Sanidad pública apenas cubre el 3% de los casos y la interrupción del embarazo está en manos de clínicas privadas acosadas por los “defensores de la vida”, entre cuyos miembros se encuentran jueces que, paradójicamente, hacen abortar a la propia justicia. Una vez que se descubrió que toda aquella persecución preelectoral a las clínicas abortistas era un montaje promovido por unos miembros del SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza, dependiente de la Guardia Civil) que, tras desobedecer órdenes de un juez que no encontraba causa alguna, encontraron por fin otro, “defensor de la vida”, que les permitió presentarse de madrugada en casas de mujeres que habían abortado, como en los tiempos de la “extraordinaria placidez”, algunos pensamos que alguien tomaría medidas para que no volvieran a repetirse estos atropellos de corte neofascista, pero lo único que ha ocurrido es que ese juez, “defensor de la vida”, ha admitido que se persone como acusación popular una asociación de extrema derecha que tendrá acceso a expedientes de mujeres que han abortado en las clínicas perseguidas, entre otros, por el Gobierno de la Comunidad de Madrid que las acosa, permanentemente, con inspecciones en las que no encuentran nada, pero sin perder la “esperanza”.

Mientras, en Madrid, quirófanos de grandes hospitales se contaminan por falta de medios y se producen muertes que no interesan a esas autoridades “defensoras de la vida”, de toda la vida. ¿Por qué las niñas de las familias bien no se quedan embarazadas? ¿O sí?