Volveré

Llegan los calores y con ellos las migraciones. Diversos asuntos me derivan hacia otros derroteros y debo interrumpir mi relación epistolar con los lectores durante la etapa estival.

Para mi sorpresa, entre ellos se encuentra un grupo de fachas puros, de los que no tienen desperdicio, que opinan en los blogs a su manera. Te invitan a seguir escribiendo porque te hacen sentir necesario para compensar la balanza. Uno tiende a pensar de ellos como Rajoy de los artistas que no le apoyan, que están untados. De otro modo no se explica que lean todos los días lo que escribo para cagarse en ello. Insultan para denunciar que insulto, cuando me limito a citar a sus líderes y, sí, lo que dicen es insultante, a ellos también se lo parece, por lo visto; mienten para poder llamarme mentiroso; manipulan mis textos para acusarme de manipulador y, en definitiva, protestan, desde el liberalismo económico, porque me hago rico. Les molesta: me alegro.

¿Y todo esto, para qué? La inteligencia siempre le lleva a uno a seguir aquello que le aporta conocimiento, sabiduría. ¿Qué sentido tiene pasarse la vida leyendo lo que no se cree? Yo ya no tengo solución, soy un tipo maduro, formado en la solidaridad y en la lucha por la libertad, así de sencillo, y ahora que puedo hacer uso de ella, aprovecho. La democracia es un pequeño periodo vacacional en nuestra larga lista de totalitarismos, compréndanlo, ustedes siempre han podido expresarse. Si lo que pretenden es cambiarme, pierden el tiempo; si lo que quieren es ofenderme, he de decepcionarles: su intransigencia me motiva, me demuestra que no estoy loco, que el peligro de la involución es evidente. Os regalo el titular: los progres se van, la crisis se queda. Y a ganar la Eurocopa.