Asuntos & cuestiones

Esa España tan nuestra

Poco tardó Soraya Sáenz de Santamaría en explicarnos las razones por las que el Supremo admitió a trámite por unanimidad la querella presentada por los garantes de la libertad, la democracia y la igualdad que forman Manos Limpias, cuyo líder, experto en denunciar casos de corrupción, ha aprendido tanto del tema que, de paso, asesoraba a un empresario sobre cómo formar parte de un entramado de cobro de comisiones que dirigía un ex diputado del PP llamado Juan Morales.
Nos dice Soraya que ningún juez está por encima de la ley. Se equivoca. Son muchos los jueces que, cuando se descubren fosas comunes, se niegan a verificar si se trata de restos humanos, tal y como les obliga la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Pueden estar reunidos hasta el infinito para determinar si un feto es un ser humano, pero no les asaltan dudas místicas cuando los restos encontrados en campos y cunetas pertenecen a los que defendían la democracia: no los consideran humanos. Sólo así se explica que se nieguen a cumplir con su obligación. Soraya tendría, en tal caso, razón y, de paso, se aclararía la causa del desprecio con el que tratan a las familias de las víctimas que buscan a sus
desaparecidos, todavía, después de casi 30 años de democracia; una democracia en la que el principal partido de la oposición se divide entre los que se niegan a condenar el Golpe de Estado que trajo el fascismo y los que ensalzan la dictadura sin recato, como es el caso del cabeza de cartel a las elecciones europeas.
Fraga orientó a la plana mayor del partido en la clausura de un congreso con certeras palabras: "Nunca debemos olvidar de dónde venimos". Allí nos llevan.