La crisis como excusa

Algunas voces de la oposición piden elecciones anticipadas. Aseguran que no les mueve el ansia de poder. En el caso de Esperanza Aguirre será que quiere limpiar el partido de “hijos de…”, que dios la ayude aunque, con lo exigente que es con los demás, se puede quedar sola. Sólo les mueve, dicen, la idea de devolver España a la primera división, allí donde la dejó Aznar, líder intelectual de nuestro democrático centro que, a su vez, clama desde Israel por la unidad de judíos y cristianos para iniciar un “levantamiento” contra el Islam. Siempre apostando por la paz.

Las épocas de crisis dan paso a los movimientos más siniestros en la Historia. Los fascistas y los nazis aparecieron en circunstancias parecidas. Hace poco tuvimos aquí una revuelta general de la derecha católica capitalizada por el PP contra los inmigrantes. Se pedían inspecciones selectivas de sus negocios y medidas de excepción alegando que no cabíamos todos, o sea, que había que echarles. González Pons estuvo enternecedor a los pocos días exigiendo respeto a Zapatero en TVE para el inmigrante soldado que murió en Afganistán.

No estaría mal que también se les tuviera respeto en vida, a ellos y a sus familias, en lugar de ponerlos a los pies de los caballos aquí y de las bombas allí. Cinismo y crueldad. La fórmula, según Rajoy: recorte del gasto público, ya saben lo que significa; abaratamiento del despido para fomentar el empleo, tela; y, sorprendente, sustituir el INEM por empresas privadas de colocación. El que tenga amigos que trabajan a través de este tipo de empresas que se entere de lo que se llevan de sueldo. Lo tienen claro, allá cada uno.