Asuntos & cuestiones

Los platillos de la balanza

Sorprende la susceptibilidad, más tarde corregida del Consejo General del Poder Judicial, al reaccionar súbitamente a las palabras de José Luis Rodríguez Zapatero cuando fue preguntado por el juez Garzón. Se limitó a resaltar su labor en la lucha antiterrorista. Sin embargo, como el cazador que ve ponerse el sol sin haber abatido una pieza y dispara contra todo lo que se mueve, el consejo regulador de los jueces protestó por considerar que se intentaba presionar a la Justicia y menguar su independencia. Resulta paradójico el hecho de que ese consejo levante el grito cuando se ensalza a un juez y calle cuando ese mismo magistrado es injuriado en el desarrollo de su labor. Rajoy, en curiosa sintonía, también se escandalizó por el "apoyo que brindaba el presidente del Gobierno a Garzón" que goza del mismo derecho a la presunción de inocencia que reclama el líder de la oposición, insistentemente, para los implicados en el caso Gürtel. Sin embargo, el CGPJ calla, no considera intromisión de los políticos en la justicia cuando Trillo, Portavoz de Justicia del PP, le dedica a Garzón calificativos como los que reproduzco a continuación: "El magistrado está actuando de forma parcial, sectaria e interesada". "Está actuando con manifiesta incompetencia e ilegalidad y en contra de la ley y la jurisprudencia". "El auto es propio del vendaval de furia antidemocrática que es el juez Garzón". "Debe soltar la causa y si no lo hace, el PP presentará una querella contra el juez por prevaricación".

No entienden aquí los señores del Consejo que haya intromisión ni ánimo de influir en la independencia de los jueces. Como diría Trillo: "Manda huevos".