Asuntos & cuestiones

Menos arrogancia y más honradez

"Aquelarre de carcamales resentidos". Así califica Esperanza Aguirre, la presidenta de todos los madrileños, el acto celebrado en la Universidad Complutense contra el procesamiento de Garzón, ejerciendo una vez más de hooligan ultraderechista mientras pisotea su condición institucional. No se le escapó, lo llevaba escrito.

¿Cómo contestar a esta señora sin ponerse a su altura? Al llamar "carcamales" a los presentes en el acto, lo pone fácil. Crecida por la corte de aduladores que la asesoran, ha llegado a creerse que una estupidez repetida cien veces acaba convirtiéndose en una verdad y se siente Miss Barbie 2010. Es probable que aquellas personas que ejercían el democrático derecho a manifestar su opinión no puedan competir en belleza y sex-appeal con la aristocrática presidenta que insulta a los ciudadanos con la arrogancia de los rancios nobles que recorrían sus latifundios transpirando desprecio por los braceros que dejaban sus vidas en el campo a cambio de salarios de hambre, y que tan bien retrató Miguel Delibes en Los Santos Inocentes. No podrán competir con ella en ese campo, pero pondría la mano en el fuego antes por ellos que por la presidenta, si habláramos de dignidad, honradez, decencia y respeto a las víctimas del terrorismo, a los derechos humanos, a la democracia y a la libertad.

A ella, que afirmó recientemente que había destapado el caso Gürtel y que cualquiera que se haya enriquecido con la política debe marcharse inmediatamente, habría que recordarle el enorme incremento de su patrimonio y el de toda su familia gracias a recalificaciones de terrenos y ubicaciones ferroviarias absolutamente irregulares.