Los papeles de Laos

En este delirio que parece el mundo al revés, una de las cosas que más sorprende es el acoso de la derecha a los poderes del Estado. El ataque furibundo al que sometieron los responsables del “centro español” a jueces, fiscales y policía tras el atentado del 11-M, por empeñarse en investigar en la dirección que les parecía más lógica, sólo porque las condenas y conclusiones no servían a sus propósitos de demostrar que todo fue un montaje para desbancarles del poder, vuelve ahora con fuerza renovada. Porque, a pesar de pregonar una y otra vez que la Justicia es igual para todos cuando de inhabilitar a Garzón se trata, no permiten ser investigados aunque los indicios delictivos conduzcan hasta ellos. Ahora es el ex ministro Álvarez Cascos quien afirma que son los policías que fabricaron los papeles de Laos los autores de la trama Gürtel que quiere acabar con ellos. Para refrescarle un poco la memoria a don Francisco, habría que recordarle que, entonces, la policía española utilizó todo tipo de triquiñuelas para trincar a Roldán y ponerle a disposición de la Justicia. El entonces ministro de Interior, Antoni Asunción, de su mismo partido, asumió la responsabilidad de la fuga de Roldán y, una vez que consiguió ponerlo ante el juez, dimitió.
Cómo nos gustaría a los ciudadanos honrados que estos señores del PP hicieran lo mismo y trataran así a sus presuntos corruptos en lugar de hacer piña en torno a ellos, convirtiéndose en cómplices y encubridores, comportándose como una de esas familias que tan bien retrata Scorsese. En la próxima legislatura serían voces nuevas las que convertirían el Congreso en una taberna de hooligans.