Asuntos & cuestiones

‘Not to be’

Acudo a la presentación de un disco con fines benéficos para hacer una escuela en Mali. En el acto proyectan un vídeo de la acción del año anterior en la que se compraron camellas lecheras para los saharauis de los campamentos, ya que allí no pueden usar agua para la leche en polvo por estar contaminada. Esas personas viven en circunstancias de precariedad extrema porque el ejército de Marruecos invadió su territorio con total impunidad ante la pasividad de la comunidad internacional, la misma que reaccionó con contundencia cuando Irak invadió Kuwait. Entonces, la ONU dio un plazo para cumplir unas resoluciones. Al "día siguiente de terminar el plazo", una coalición de fuerzas aliadas inició una guerra para restablecer la soberanía de Kuwait. Cabría decir que, cuando los invadidos son socios de la coalición hegemónica, la ONU es implacable.

Ahora se toman un tiempo de observación mientras asistimos al asesinato de ciudadanos inocentes. Parece que esperan una reacción de ese pueblo masacrado para vender la situación como una guerra civil y así justificar su pasividad ante este genocidio.
Estos saharauis son tercos. Por más que los organismos encargados de velar por sus derechos les abandonan en condiciones de una crueldad incomprensible, se resisten a morir. No son condescendientes con estos funcionarios que quedan al descubierto al mostrar, una vez más, que están allí para la defensa de unos intereses económicos específicos, que todo ese montaje de luz y sonido que representan sus sedes no son más que tramoya para necios, y que los saharauis, en este circo, no son nadie. Tampoco, al parecer, representan nada para nuestro Gobierno.