Asuntos & cuestiones

¿Dictador? ¿Desde cuándo?

Los países desarrollados vuelven a encontrarse frente a la prueba del algodón que detecta hasta qué punto creen en la doctrina que predican. El sistema democrático se ha convertido en el certificado de calidad que permite la participación en los foros donde se crean las condiciones que van a regir el futuro de la Humanidad. Surge la paradoja de que esos países poderosos, que exigen a los gobernantes respeto a los derechos humanos, se cuestionan la necesidad del acceso a esos derechos cuando la exigencia parte de los ciudadanos víctimas de las tiranías.
Ahora, ante la revolución que se está llevando a cabo en Egipto y que puede derivar en un baño de sangre, Israel declara que el actual líder egipcio no es el peor de los casos y nuestra TDT Party ve la mano de Irán detrás de la insurgencia, mientras el líder de la derecha española ha salido al paso para aclarar que "las ansias de libertad del pueblo egipcio han de estar condicionadas a la estabilidad de la política internacional y los intereses de Europa y Estados Unidos".

Mientras, los islamistas se cargan de razón y van ganando terreno al proclamar que todo aquel que confía su suerte a Occidente está perdido porque su vida le importa un carajo.
Si la pasividad se instaura y no se actúa de forma contundente contra estos sátrapas, seremos testigos del nacimiento de un nuevo integrismo al que se llega por la locura y la desesperación que nos seguirá sorprendiendo con su barbarie.
Por su parte, Mubarak no debe salir de su asombro al verse retratado como un tirano despótico, criminal e intransigente, cuando no ha hecho otra cosa que obedecer las órdenes de los que ahora le descalifican.