Aquellos maravillosos años 2

La actitud de Dolores de Cospedal en Los desayunos de TVE y su posterior reacción no se corresponden con una democracia donde los servidores deben someterse al control de los medios de comunicación. Ha tenido suerte. En la era Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero no había logrado que le entrevistaran “nunca” en TVE, cuando faltaba muy poco para las elecciones generales, tampoco en las televisiones privadas. Recuerdo el enfado de María Teresa Campos cuando lo invitó en Tele 5 y recibió una llamada del consejero delegado de la cadena vetando su aparición.
Ana Mato, responsable de la campaña electoral del PP, declara que no ha visto tanta manipulación en su vida. Claro que no ve mucho. No vio un Jaguar regalado por Correa en el garaje de su casa, ni siquiera cuando sus vecinos afirmaron que iba montada en él.
Bastaría recordar quién estaba al frente de los medios para entender el modelo de imparcialidad que reclaman. Alfredo Urdaci, después jefe de prensa de Paco el Pocero, condenado por manipulación por la Audiencia Nacional, dirigía los servicios informativos. Carlos Dávila, director de publicaciones de Intereconomía (Época, La Gaceta…) cuyo lema es: “Orgullosos de ser de derechas”, llevaba el programa de entrevistas Tercer Grado, y sustituía a Isabel San Sebastián. El programa de libros de La 2 lo hacía Fernando Sánchez Dragó, cuya entrevista a Aznar se recuerda entre los mejores programas de humor, mientras Esperanza Aguirre nombraba director de Telemadrid a su jefe de prensa, etc., etc…
Todo un modelo, todo un estilo: chulería con poderío.