Tiempos de fe

A raíz del archivo de la causa que se seguía contra Luis Bárcenas, su partido ha reaccionado con muestras de júbilo, y con motivo, si tenemos en cuenta que este señor era el que llevaba la relación de los pagos y cobros del PP que, según los miles de folios del sumario del caso Gürtel, conforman un interesante compendio sobre cómo administrar el poder y sus fondos –no los bajos, de los que hacen responsable exclusivo a Rubalcaba, sino los altos, los de la pasta–. Muchos presumían que la defensa numantina que de él hacía el partido, que incluía el abono de los honorarios de su abogado, estaba motivada por el hecho de que en su condición de pagador sabía todos los intríngulis de la presunta trama y tenía pillados a muchos honorables próceres de la patria. Nada de esto se ha podido demostrar por el momento.
Ahora afirman que siempre han confiado en la Justicia. Será por eso que boicotean la renovación del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, y quieren en la judicatura a personas de su absoluta confianza. No demostraron tal confianza cuando apoyaban la llamada “teoría de la conspiración”, según la cual el PSOE estaría detrás del mayor atentado de nuestra historia, llegando a pedir, tanto Esperanza Aguirre como el candidato a presidente, la revisión de la causa que hubiera puesto en la calle a los condenados con miles de años de cárcel.
En fin, que vistas las noticias recientes, les sobran motivos para confiar en la Justicia, pero no en su memoria. Aunque creo que a estas alturas se sienten impunes, les importa todo un carajo.