Al pan, pan

El acto de homenaje “a la bandera y a los caídos por Dios y por España”, más tarde retocado en la sala de maquillaje en la que fue suprimida la palabra “Dios”, y que contó con la participación del Ejército español, el de todos, el que salió de la Transición, el que se apunta a actos democráticos y a conmemoraciones nostálgicas golpistas, es una clara exposición de los principios de esta derecha tan crecida, ahora que barrunta la victoria final.
Como todo se ha centrado en la cuestión semántica de la convocatoria, creo que se equivocaron al omitir la palabra “Dios”. Es la palabra “caídos” la que tinta el acto de fascista. En nuestra guerra no se cayó nadie, lo que hubo fue mucho crimen. El término en cuestión se extrae del Cara al sol, himno de la Falange Española, el partido fascista que fundó José Antonio Primo de Rivera y que en una de sus estrofas dice: “Si te dicen que caí, me fui al puesto que tengo allí”. En la posguerra, para distinguir entre vencedores y vencidos, se decía: “Es viuda de caído”, honor que sólo ostentaba el muerto del bando victorioso. Si se pretendía que el acto fuera un homenaje general a todos los muertos, así, a bulto, como se nos quiere hacer creer, esa era la palabra que debieron suprimir.
Muchos se preguntan cómo pudieron llegar el fascismo y el nazismo al poder. Pues ya lo estamos viendo, arropando desde la cúpula la xenofobia y la corrupción y trivializando con la bendición del Ejército español lo que, según vemos al descubrir las fosas comunes, no fue más que un crimen contra la humanidad con coartadas de cruzada patriotera.