La condena del humanismo

El Ayuntamiento de Madrid ha abierto un expediente a un policía porque, fuera de servicio, tomó el micrófono en la Puerta del Sol para dirigirse a los concentrados y pedir “un mundo más humano” para sus hijos y los hijos de sus hijos.
He visto en YouTube su intervención y no he encontrado una sola palabra disonante, o que pueda incitar al odio, la xenofobia o a cualquiera otra de las aberraciones a las que estoy acostumbrado oyendo los resúmenes que preparan en el programa de televisión donde trabajo, proferidos, precisamente, por miembros del partido que hoy gobierna el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Algún caso, como el alcalde de Badalona, ha terminado en los tribunales –donde acudió respaldado por sus jefes– para ratificarse en la asociación de inmigración y delincuencia que tantos votos renta.
Como en la intervención del policía no se puede encontrar una sola palabra sancionable, entendemos que ha sido el hecho en sí el que ha provocado el expediente. Es evidente que como policía, en sus ratos libres, podría estar en casa con sus hijos, en un bar con los amigos, o de putas, sin que esto le acarreara el menor problema pero, al parecer, no puede coger un micrófono para decir que le gustaría vivir en un mundo más humano. Y todo esto en medio de acciones de brutalidad policial injustificables, cuyas consecuencias sancionadoras están por ver.
SDLqTo be, or not to be”: ¿Los policías deben ser seres humanos racionales o simples bestias represivas? “That is the question”.